Cuando te enfrentas a una experiencia comoImmortals Fenyx Rising, inevitablemente confrontas la posibilidad de visitar un terreno que se vuelve repetitivo, ya sea por los elementos estilo beat em’ up de oleadas de enemigos similares que se cruzan en tu camino o las dinámicas de encontrar objetos o solucionar puzzles que pueden llegar a volverse demasiado similares ante las posibilidades de una propuesta de mundo abierto.

Aunque el nuevo videojuego de Ubisoft tiene algo de eso, también es cierto que su propuesta es lo suficientemente variada para justificarse como una entretenida aventura mítica de acción que te llevará a lo largo de una isla para enfrentar peligros mitológicos de renombre.

A grandes rasgos, su propuesta desarrollada por el estudio Ubisoft Quebec, los mismos de Assassin’s Creed Odyssey, nos lleva a explorar los rincones de una isla griega, y el Tártaro mismo que aprisiona a los titanes, para tomar el rol de un mortal que quiere salvar a su familia, pero termina involucrado en una misión para salvar al mundo y los propios dioses del Olimpo.

En el camino, atravesamos un llamativo terreno que se aleja de diseños realistas, potenciando su propuesta visual más de “dibujo animado”, lo que realmente destaca en la nueva generación para enfrentarnos a górgonas, minotauros y cíclopes, entre muchas otras criaturas mitológicas. Y claro, esta reseña es realizada en base a la versión de Xbox Series X.

Eligiendo un acercamiento bastante libre para su mundo abierto, una parte no menor de sus componentes inevitablemente genera comparaciones con The Legend of Zelda: Breath of the Wild. De hecho, estos solo son reforzados por otros elementos de su gameplay que nos pone en control de Fénix, quien puede ser personalizado con varias opciones para iniciar un camino que lo lleva a obtener diversos artículos de grandes héroes – como las alas de Dédalos o la espada de Aquiles – para recorrer mazmorras, ruinas y varios combates a pleno campo abierto.

Rápidamente, en los primeros minutos de la experiencia, vamos notando aquellas similaridades con lo que ya hizo exitosamente Nintendo con la aventura de Link, claro que en un vuelco que constantemente saca a colación una forma de hacer de Ubisoft que es marca de fábrica en todos sus mundos abiertos.

Por ejemplo, al escalar montañas tenemos que mediar una barra de stamina que rápidamente se va agotando, por lo que eventualmente tenemos que obtener una habilidad de doble salto que nos ayuda a alcanzar nuevos lugar. Otro de los primeros elementos que obtenemos tienen relación con un artículo para los brazos que contienen “La Fuerza de Héracles” para levitar o empujar objetos. Lo mismo sucede con el artículo de las alas, ya que este también tiene una barra que se va agotando a medida que nos deslizamos por los aires.

Todo lo anterior nos sirve para abrirnos paso a través de este mundo abierto helénico que está mayormente desierto, por lo que no esperen toparse con NPC (Personajes no controlables) que entreguen información. Aquello le quita personalidad a su aventura, ya que los humanos han sido convertidos en piedra, un puñado de criaturas pueden ser montadas para cambiar nuestro recorrido y generalmente solo nos topamos con enemigos que nos quieren matar y un puñado de dioses que hay que liberar.

En esa ruta incluyen una brújula, que nos sirve de guía con información de cuántos metros nos faltan tanto para seguir a la misión principal como para acceder a otras tareas secundarias. En ese camino, recurrentemente tenemos que confrontar combates haciendo uso de todos nuestros artilugios y habilidades que poco a poco vamos desbloqueando.

Ahí se mezclan ataques rápidos y ligeros, con nuestra espada, o ataques fuertes pero lentos con el hacha, mientras esquivamos en el tiempo correcto, saltamos para ganar altura o usamos el arco para utilizar una flecha con capacidad teledirigida que da justo en el blanco. Posteriormente podemos hacer uso incluso de una habilidad para volvernos invisibles.

Los combates con los enemigos simples no tiene mayor ciencia, y ahí queda en evidencia el aspecto blando y recurrente de su propuesta, pero al menos las batallas con los jefes y sub-jefes son lo suficientemente llamativas como para darle un impulso a toda la simpleza de sus combates. Uno de los primeros enemigos peligrosos a confrontar es un espectro de Aquiles que es doblegado solo midiendo el tiempo justo para evadir sus ataques frenéticos.

Pero aunque ese tipo de elementos le agregan algo de salsa a sus tacos, Immortals Fenyx Rising en el camino agrega un tono de humor que descola bastante. Más allá de que de forma predeterminada experimenté las voces españolas, la narrativa del videojuego está plagada de bromas, elementos que rompen la cuarta pared y frases que le dan un tono de cuento a la historia. Hay dos narradores, Zeus y Prometeo, quienes tienen diferentes puntos de vista sobre la misión de Fénix, pero no siempre funciona la mezcla. Peor aún, en ocasiones intentan ser irreverentes, pero el humor no siempre funciona mientras hablan acompañando nuestras largas caminatas.

En lo que respecta a su mundo abierto, como suele ocurrir con todo lo que involucra a Ubisoft, nos encontramos con un territorio plagado de misiones, elementos para mejorar nuestras armas y múltiples desafíos mitológicos para obtener nuevas habilidades que requieren resolver diversos puzzles. También, como suele suceder, algunos de estos desafíos son ingeniosos, pero un montón de otros retos tocan las mismas teclas que otros ya han tocado. Inclusive de mejor forma.

Asimismo, la cantidad de actividades por ahora es abrumadora, sumado a los desafíos diarios que ofrece Ubisoft, con todo eso siendo reforzado especialmente con las misiones secundarias que tienen el aspecto más repetitivo de toda esta propuesta. Recolectar, eliminar y repetir es algo que marca a este videojuego de forma recurrente, por lo que todo ese proceso de desbloquear y limpieza del mapa puede volverse sencillamente agotador. No solo eso, toda esa dinámica va directamente relacionada a las mejoras que requiere Fénix, por lo que igual tenemos que llevarlas a cabo de una u otra forma.

Aún puesto eso sobre la balanza, la propuesta de Immortals Fenyx Rising igual saca más puntos a su favor que en contra. Claro, hay elementos de microtransacciones, falta más variedad en sus acciones y el combate puede ser repetitivo contra los enemigos simples, pero su aventura tiene varios puzzles divertidos, los poderes de Fénix le dan más variedad a su dinámica de pelea y el propio entorno de estos dioses y monstruos al menos recupera el encanto que toda la mitología clásica posee.

De ahí que a pesar de que Immortals Fenyx Rising no entra en muchos territorios o dinámicas novedosas, al menos cumple su tarea básica de entregar un mundo abierto llamativo que sí cuenta con más luces que sombras. Y a veces eso es todo lo que basta para justificar a un videojuego de este estilo.

Además de Xbox Series X, este videojuego también está disponible en Nintendo Switch, Playstation 4, Playstation 5, Xbox One y Microsoft Windows. También se puede acceder a su propuesto a través de plataormas como Amazon Luna y Google Stadia.

Publicado en Mouse

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