El cómic de Superman: Red Son, escrito por el escocés Mark Millar y publicado en 2003, carga con varias cosas en su mochila. Por un lado, está su necesidad de reflejar a destiempo la paranoia propia de la Guerra Fría, pero por el otro lado también tiene una visión anti-comunista que no oculta. Pero la película logra algo no menor: ser más anti-comunista, principalmente por suavizar el tenor de las acciones de Lex Luthor y carecer de los contrapuntos que sí tiene el cómic y lo hacen funcionar.

De partida, tengan claro que la nueva película de Warner Bros. Animation adapta el cómic de una forma bastante fiel. Está la caída del cohete en Ucrania, la instauración de Superman como el líder que lleva a la Unión Soviética a la hegemonía mundial o la creación de Bizarro para intentar detenerlo.

También el surgimiento de un Batman anarquista que está contra el sistema instaurado en la Madre Rusia, la intervención de Wonder Woman, que aquí no está enamorada del hombre de acero, las acciones de Brainiac que son clave para desestabilizar el orden y el descubrimiento de un anillo proveniente del espacio. Los puntos principales están, pero las ausencias son las que marcan las diferencias en el tono.

Lex Luthor, por ejemplo, es establecido más como un benefactor que como el tipo sin escrúpulos obsesionado con hacer caer al súper hombre cuya existencia desvía sus propósitos. En el cómic, el magnate no tiene problemas con matar a sus colaboradores para ocultar sus planes fallidos, mientras que aquí es un estratega jugando ajedrez y moviendo las piezas con un objetivo de muy largo plazo para hacer caer al mal que viene del este.

Superman, en tanto, pese a querer siempre hacer lo mejor, mantiene las acciones que lo terminan instalando como un dictador, por lo que se demoniza a su figura y a la URSS en consecuencia. Y como en esta película no acentúan lo malo de Luthor, simplemente no hay contrastes entre ambos. Solo uno está equivocándose, pese a que en el cómic los dos cometen errores.

Lo más decidor de todo es que aquella dinámica funciona en el papel por algo no menor. Una vez que Superman se remueve de la ecuación, el cómic crea uno de los mejores finales de las historias no canónicas de DC Comics. Cuando el hombre de acero deja que la humanidad cargue por si misma, Luthor se aleja del poder político y comienza a usar su cerebro para salvar al mundo.

Adquiriendo ideas comunistas de Superman, y también algo del extraterrestre Brainiac, funda a su “Luthorismo” para crear unos Estados Unidos Globales y, a grandes rasgos, entrar en la utopía tipo Star Trek en donde la humanidad avanza hacia las estrellas. Todas las enfermedades son eliminadas y la paz se instala hasta el fin de los días de La Tierra.

Pero la clave del cómic es que todo eso sirve para dar pie a una revelación final tan buena, propuesta por Grant Morrison a Millar, que elevó el cómic a un nivel de fama que lo mantiene hasta el día de hoy como uno de los más vendidos e inclusive se le considera como una puerta de entrada habitual para nuevos lectores. No lo revelaré, por si no han leído el cómic, pero reitero que se trata de algo que cierra perfectamente a la propuesta que hace Superman: Red Son.

Como todo lo anterior está ausente, ya que la cortina de créditos comienza justo cuando Luthor propone unir a la humanidad, la propuesta de la película queda coja, sin cierre y se remarcan todo el tono anti-comunista y pro neoliberalismo desbocado. El resultado es algo que tiene un cierre abrupto, que no logra cerrar el círculo de su relato. Y eso es una lástima.

A la larga, la adaptación no está mal, y está entre los mejores traspasos desde las viñetas que se han hecho en este tipo de películas animadas, pero como dice el dicho: le faltan las chauchas para el peso. Lo malo es que es justo el peso más valioso de todo Superman: Red Son.

La película ya se encuentra disponible en plataformas digitales y llegará a DVD, Blu-Ray y 4K Ultra HD durante el próximo 17 de marzo.

Publicado en Mouse