A primera vista, la apuesta de Concrete Genie parece muy atractiva, como una idea original digna de una película del estudio Laika, pero al mismo tiempo no tarda en establecer el aspecto monótono que establecen algunos elementos de su gameplay.

Equipado con un pincel mágico, en esta aventura de acción tomamos el rol de un niño llamado Ash y afrontamos la misión de literalmente darle color al mundo, eliminando al gris tosco que ha carcomido a un pueblo costero llamado Denska.

Creando verdaderos cuadros de paisajes sobre las paredes, en una dinámica que gana variedad ya que vamos recolectando los propios dibujos de Ash para ir ampliando los diseños, en el camino recibimos la ayuda de diversos genios coloridos que creamos a nuestro gusto, para interactuar y colaborar en la tarea de despejar el camino en cada una de las zonas que debemos iluminar.

Por ejemplo, hay genios de viento que son clave para mover objetos y movernos por sobre el agua, ya que Ash no sabe nadar, mientras que uno de fuego permite encender una lámpara para combinar su acción con un genio de viento.

Desarrollado por PixelOpus, y como exclusiva de Playstation 4, el aspecto monotemático en cuestión tiene relación con el hecho de que la misión inicial es pintar paredes e iluminar ampolletas, lo que nos va abriendo paso a las distintas zonas del juego, pero ese aspecto de creación no representa un aspecto de interacción que se sustente como relevante. Sí, los cuadros son bonitos, pero no se saca mucho de estos. Además, rápidamente uno se da cuenta que no hay para qué esforzarse tanto, ya que basta con cumplir la tarea de iluminar las ampolletas.

En el camino también existen una serie de puzzles, ya que no es solo cosa de llegar y avanzar, los que poco a poco incrementan la dificultad. Sin embargo, aunque algunos son bastante ingeniosos, la dificultad también es súper accesible en esta aventura para toda la familia. No esperen el mayor de los desafíos en ese apartado, especialmente considerando el hecho de las ayudas que se obtienen en los modos de dificultad más accesibles.

En donde gana Concrete Genie es cómo su gameplay se va entrelazando con la historia de Ash y el pueblo de Denska, ya que la localidad está casi desierta, salvo por un grupo de “chicos malos” que le hacen bullying a Ash y se transforman en una verdadera espina en el zapato, ya que no nos podemos enfrentar directamente a ellos.

Pero aunque inicialmente tenemos todas las de perder, y somos atormentados constantemente, poco a poco la historia del videojuego se abre paso para conocer un poco más sobre los adversarios, entender los dramas que los han definido y tener claro que la oscuridad no solo está en la materia oscura que ensombrece a Denska.

Sin entrar en mayores detalles, a tres cuartos del camino de esta historia, que se extiende por poco más de tres horas, nos enfrentamos a un cambio de dinámica que se vuelca un poco más a la acción y nos permite tomar desafíos más de frente, usando el poder de la pintura mágica para deslizarnos por las calles y tomar el pincel para enfrentarnos a los monstruos que inevitablemente cobran vida debido a la acción humana. El último tercio del videojuego podrá descolocar a algunos, ya que contrasta con las mecánicas iniciales, pero paga muy bien con lo que va desarrollando su historia desde el principio.

Aún así, lo que más reluce de Concrete Genie es su aspecto creativo, ya que nos invita a diseñar los genios y crear los cuadros como se nos ocurra. Por cada hoja de dibujo recuperada, obtenemos más diseños y estas posteriormente las podemos estampar para saciar las necesidades de los genios – que a veces quieren una imagen en específico – o para crear nuestras “obras maestras” que nos permiten interactuar con el genio principal que nos ayuda a iniciar la aventura.

La mecánica del juego, que requiere el movimiento del Dualshock para interactuar con las paredes, también le otorga un aspecto de diversidad bastante atractivo a la experiencia, pero Concrete Genie suma en el camino elementos de plataforma que son probablemente los que están menos desarrollados y sacan un poco de la aventura.

Incluyendo un par de modos exclusivos para Playstation VR, y más allá de las mecánicas que propone en su misión de darle color al mundo, este videojuego destaca por su aspecto visual, lo que es clave para enganchar en esos momentos iniciales en donde la dinámica de pintar paisajes se vuelve un poco monótona. Además, existen cuatro grandes escenarios que son bastante disímiles entre sí, lo que da pie a que la aventura no aburra la vista. De hecho, eso simplemente no pasa ya que este un juego muy bonito de ver.

Para finalizar, solo queda remarcar que Concrete Genie es una propuesta que logra conectar con el drama que poco a poco van entrelazando sus personajes y cuyo aspecto de creatividad realmente no desentona, más allá de que su gameplay se quede corto y no salga muchas veces del entorno de ser solo una buena idea. Pero aún con eso, el videojuego se las ingenia en la búsqueda de nuevas teclas y, les guste o no la sinfonía resultante, no hay espacio para negar su encanto.

Concrete Genie ya está disponible para Playstation 4.

Publicado en Mouse

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