La primera pregunta que me hacen cada vez que sale una película de superhéroes es una sola: ¿Está buena? Dicha interrogante de simple respuesta surge porque todos quieren saber si algo tan esperado vale o no la pena. Pero como el cine no puede ser reducido a un análisis binario, en el caso específico de una historia basada en cómics de superhéroes, especialmente cuando hablamos de personajes tan relevantes y con tanto historial en las viñetas como la creación de Stan Lee y Steve Ditko, creo que la primera pregunta que debería hacerse es una completamente diferente. Una que no implica una respuesta de sí y no: ¿La película es una buena adaptación?

Para dar una respuesta al respecto, primero hay que dejar en claro que, en más de una ocasión, los cambios en este tipo de películas son tomados en el fandom como afrentas hacia el canon o reinvenciones que simplemente nunca están a la altura de las aptitudes o potencial de cada personaje a partir de lo que se ha hecho en las viñetas. Sin embargo, aunque algunas expectativas nunca pueden cumplirse por esas mismas exigencias, sí existe un puñado de películas de este tipo que están por sobre el resto precisamente por tomar la esencia de los cómics y hacer una historia propia que tiene una visión sobre qué decir, cómo hacerlo y por qué.

En el caso de Spider-Man, el vecino amistoso había estado más permeado en el universo de Marvel Studios por las exigencias mayores de la historia total, que por su propia historia e independiente del resto del mundo. En ese sentido, su primera película en solitario, Homecoming, funcionaba bastante bien para hacer relucir la fórmula de las cocciones supervisadas por Kevin Feige, explotando la idea de un héroe inexperto. Como inevitablemente tenía el lastre de tener que rendir cuentas a la forma en que fue introducido en Capitán América: Guerra Civil, su desarrollo siempre estaba a la sombra de su relación con Tony Stark.

Pero ahora, tras su participación en las dos últimas películas de Los Vengadores, Spider-Man: Far From Home de principio a fin se las ingenia para dar con un lugar propio para Peter Parker. De hecho, ahora que no hay dicha sombra, reluce tomando ideas de los cómics, entendiendo la esencia clave del héroe que siempre funciona mejor en solitario y otorgándole una vuelca de tuerca propia a la clásica frase de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Volviendo a la pregunta sobre la adaptación, y esto no es algo mejor, hay que recalcar que esta es definitivamente la película del MCU que mejor entiende a su héroe principal y la importancia de su elenco de secundarios. Más aún, siendo también la más comiquera que han hecho a la fecha, no solo se convierte en la película que mejor aborda las mejores características de Spider-Man, sino que también nos hace toparnos con un Tom Holland completamente empoderado por el aura del arácnido. Eso es clave para darle un empujón que lo lleva a dar con su lugar en el mundo. Inclusive es algo que lo lleva a tomar una altura que este superhéroe no tocaba en el cine desde la mejor entrega de la era de Sam Raimi.

Sin entrar en mayores detalles, y con una historia situada un año después de los sucesos de Endgame, nos topamos con este mundo sin Iron Man en el que Los Vengadores aún no se han rearmado tras la batalla contra Thanos. Por eso Spider-Man: Far From Home se las ingenia para esclarecer rápidamente, y de forma bastante graciosa, a algunas de las principales dudas que dejó el chasquido, como el hecho de que el mundo tenga que rearmarse con el regreso de aquellos que se convirtieron en polvo.

Tras esa rápida introducción, nos topamos con un Peter Parker que finalmente termina su segundo inconcluso año escolar y, como está estresado, tiene la oportunidad de tomar un viaje de vacaciones con algunos compañeros, bajo la supervisión de dos profesores, rumbo a Europa.

Al mismo tiempo, pese a que la destrucción fue excesiva con la invasión del titán loco, el mundo nuevamente está en peligro por la aparición de algunos seres llamados “Los Elementales”. Y mientras Nick Fury intenta contactarlo, Spider-Man debe afrontar su mayor desafío declararse de forma perfecta con MJ, ya que desde su regreso surgió un interés romántico hacia ella. Pero, como contraparte, también están sus tareas heroicas que le cargaron sobre los hombros, ya que es considerado como una especie de heredero de Tony Stark. Algo que toma un vuelco una vez que recibe su particular herencia.

Dicho choque, entre las necesidades de Peter y las responsabilidades de Spider-Man, está al centro de la historia de esta nueva película, que además agrega el factor clave de Beck, interpretado por Jake Gyllenhaal y que es adaptado desde los cómics a partir del clásico personaje con cabeza de burbuja llamado Mysterio. Claro que, desde el primer minuto, esta versión se establece como algo distinto, ya que tal como lo dejaron en claro los tráilers: clama venir desde una tierra paralela y ser un héroe que conoce en detalle a la amenaza que podría destruir a La Tierra.

A partir de esa base de historia, Spider-Man: Far From Home cuenta con un par de sorpresas previsibles, pero todo está hecho de una forma bastante novedosa, que juega con lo que tradicionalmente se hace en las estructuras narrativas de las películas de superhéroes y da pie a que hasta lo esperado sea resuelto de una forma inesperada.

Considerando su naturaleza de producto de factoría superheroica que no parece tener fin, Spider-Man: Far From Home también cuenta con una fortaleza seriada que permite que los sucesos de esta película eleven a su propuesta como un gran epílogo. Si bien todo comenzó con la primera Iron Man y Endgame fue el final formal de todo un ciclo, esta nueva historia del arácnido se las ingenia para afrontar dichas consecuencias y cerrar el círculo de la fase 3. Spidey toma la batuta por cuenta propia e impulsa todo hacia adelante, pero siempre con la “suerte Parker” entrando en acción.

Y como si eso no fuese poco, la más importante creación de Marvel Comics es abordada de una forma en la que sus realizadores – comandados por el director Jon Watts – tienen claro que Spider-Man no puede ser “el próximo Iron Man”, pero sí tiene lo necesario para cargar con la responsabilidad de estar ahí, aunque todo esté en su contra.

Entrar en más detalles, en tiempos de alergia en donde todo es considerado spoiler, inclusive aquello que no lo es, no tiene mucho sentido. Pero aún así debo recalcar que esta nueva producción de Sony, y amparada por Marvel Studios, cuenta con la mejor secuencia de acción relacionada a Spider-Man vista a la fecha en el cine. Lo que sucede en Berlín es algo que está tan bien, que estoy seguro que desencajará la mandíbula a todo aquél que nunca pensó ver en el cine a algo más propio de los cómics.

Y para concluir, abordando finalmente la duda más recurrente de todas, pese a que las escenas post-créditos como tradición no aportaban nada realmente relevante, Spider-Man: Far From Home cuenta con la más importante, sorpresiva e impactante secuencia de ese tipo. Sin duda alguna, es la más importante desde aquella que nos introdujo a Nick Fury y la iniciativa de Los Vengadores. Es algo que pone toda la carne en la parrilla para dejarlos noqueados a todos, pues el futuro de Spidey se tantea más esplendoroso de lo que cualquiera podría haber esperado.

Reseña publicada en Mouse