Como le pasó a muchos, True Blood cayó en mi lista de indeseables con su cuarta temporada. Ni siquiera terminé de verla. El revoltijo, la mezcla simplemente me superó. Atrás quedó mi fascinación por su sangriento gore, por las gonádas que tienen para mostrar más de lo habitual, lo atractivo de algunos de sus personajes. Chao con todo. La serie se fue a las pailas tras agregar hadas, luces y tonteras al por mayor. Pero no sé porque, quizás vuelvo al redil de Bon Temps, cortesía de un nuevo foco con los chupasangres, quienes volverán a ser el centro de la nueva temporada de la serie de Alan Ball, que dejará su puesto como showrunner tras esta tanda de episodios.

Y es que en esta nueva temporada la autoridad vampírica se abalanzará sobre el pueblo sureño de los sucesos sobrenaturales, tras el quiebre entre las relaciones entre humano-vampiros y el inminente advenimiento de la mayor amenaza de todos: el regreso del sádico Russell Edgington (Denis O’Hare). Como siempre Sookie (Anna Paquin) estará en el medio, por lo que sus dos enamorados – Eric y Bill – sacarán los colmillos y forjarán una alianza.

Aunque no lo crean, estoy dispuesto a hacer como que la cuarta temporada simplemente no ocurrió, ya que al menos en base, vuelven los elementos que en un comienzo elevaron la propuesta de esta serie. Pero quizás ya el revoltijo es demasiado como para volver a reencaminarse:

2 pensamientos

  1. Un capitulo,UNO de la cuarta temporada me basto para dejar por completo la serie; era uno en el que salia la tia de harry potter haciendole de mala

  2. siempre me llamó la atención que estos se quedaban exactamente igual a como eran fisicamente al momento de ser convertidos, el vampiro gordo, quedó gordo, la vampira chica perdia la virginidad cada vez que le daban, pero el vampiro sueco le cortaron el pelo y se le mantiene corto, un detalle weon xD pero que me intriga.

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