Superman Secret Origin

Todos somos fans, todos tenemos cariño por los personajes. Escritores, dibujantes, editores, lectores, articulistas, críticos, amamos lo que leemos y nos involucramos emocionalmente en ello. Es válido que así sea, de la pasión viene el empuje de la creatividad. ¿Pero puedes basar únicamente en dicha emoción un trabajo profesional para ese personaje?

El gran defecto de Superman: Secret Origin (DC, 2010) de Geoff Johns y Gary Frank es que pareciera ser, antes que una historia integral, una sucesión de momentos inolvidables que los autores querían recrear. Aunque se trata de un remake, una historia que ya ha sido contada en múltiples ocasiones, se esperaba que el ejecutante diera su propia visión de la pieza. Lamentablemente, lo único que recibimos es una reproducción. Es como asistir a un concierto en vivo donde la banda termina haciendo playback.

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Geoff Johns, el escritor tras este trabajo, trae definitivamente de vuelta un montón de elementos pre-crisis que en su tiempo funcionaban, pero que son de dudosa credibilidad en pleno siglo XXI.  Superman y Luthor tienen un origen común en Smallville; Clark Kent inicia sus pasos como Superboy con el mismo traje que usará de adulto; la Legión de Superhéroes lo visita y lo lleva al futuro; Krypto es efectivamente un super-perro… No es nada nuevo: son elementos que progresivamente habían sido reintroducidos a la continuidad desde el reboot que John Byrne hiciera en los ’80.

Pero no todos funcionan sólo por ser clásicos, y Johns es ciego en eso. Es bastante bipolar esto de, por una parte, ser fiel a una continudad que por ahora es un lastre y, al mismo tiempo, no saber desprenderse de lo que sobra para obtener mejores historias. A diferencia de lo hecho en Green Lantern, donde con menos elementos y un necesario filtro se armaba un todo coherente y emocionante, en Superman todo sale forzado a fuerza de introducir ideas obsoletas.

Y tan buena gente que se veía, ¿no?

Hay una buena idea en Secret Origin, pero que no está bien resuelta: el natural temor y rechazo inicial a Superman, quien a todas luces debe ser un invasor, probablemente alienígena. Si planteamos al día de hoy a un personaje como Superman, ciertamente despertaría innumerables sospechas. Lamentablemente para Johns, se le ocurrió explorar este aspecto recién pasando la mitad de la serie y, peor aún, pretendió resolverlo de inmediato. Es verdaderamente absurda la forma en que una amenaza potencial como este superhombre se ve enfocada a través de una ínfima parte del ejército, y con un alcance apenas metropolitano.

Obviamente esto enlaza con la reciente saga de New Krypton, en donde el hombre de acero tuvo que confrontar el regreso de su pueblo tras la liberación de Kandor, pero donde podías contar una gran historia a la altura del héroe más grande aquí el relato no pasa de la anécdota. Inverosimilitudes como éstas son las que habitualmente se critican de los cómics y bueno, no nos ayuda que aparezcan.

El tratamiento que Johns da a Luthor es lamentable. Harto influye el estilo hierático de Gary Frank, pero Lex es una caricatura de lo que hemos leído durante años, una reducción simplista del científico megalomaníaco que ya aburría en los sesenta. Sus motivaciones son válidas, pero de un tratamiento insulso que se ajusta bien a una película infantil no-Pixar, pero que no esperarías en un cómic del siglo XXI. Luthor sólo es el primer villano: no hay razón para que sea el gran archienemigo del kryptoniano.

¿Qué te fumaste, Lex?

Pero donde peor está Johns es en la introducción de los villanos y en la interpretación del “alma” de Metrópolis. Ya se dijo que Luthor es una caricatura, pero lo de Parásito y Metallo no se justifica ni por el homenaje. Está bien querer recuperar el espíritu lúdico e inocente de los cómics de los sesenta, pero esto no pasa de ser flojera narrativa. El “inspirador” discurso de un Superman novato que hace cambiar la convivencia en una ciudad de millones de habitantes debe haber llevado un mensaje subliminal hipnótico, no puedo encontrar otra explicación. La escena final de Luthor es absolutamente innecesaria y torpe. Ni aunque tuviera 8 años, Geoff. Mal.

En lo que ya podría ser el colmo de una innecesaria nostalgia por los ’60, Johns trae de vuelta la historia de Superboy y la Legión de Superhéroes. Situándolo en contexto, sabemos que es un recurso para dar contexto a su reboot de dicho supergrupo durante Crisis Final. ¿Era necesario ser tan literal con las viejas historias? Soy de la opinión de que el modelo clásico de Superboy, además de presentar problemas legales para DC, es sólo una visión que hoy se ve bastante ridícula y que quita mucho potencial de madurez al personaje. Un héroe debe seguir patrones de descubrimiento propio que le permiten crecer como tal y la utilización de Superboy como recurso, es una cosa más comercial para vender más títulos que una necesidad narrativa real. Es igual que SuperBaby, SuperWoman, SuperDog (Krypto), SuperGirl, SuperCat y SuperHorse. Ninguno es chiste, vayan a buscar los viejos números de Action y Adventure Comics.

El futuro, claro

Donde mejor se desenvuelve Johns es, curiosamente, en la relación Clark/ Superman y Jimmy Olsen. En apenas unas viñetas le da un motivo, una justificación y provoca un cambio en ellos, una pequeña evolución. El vínculo entre ambos queda muy bien planteado y sorprende en su simpleza. Lástima que sólo sea un vistazo y no el tono general de la obra. Podríamos estar hablando de una obra maestra y nuevo canon para el personaje.

Otros aspectos destacables son el “nuevo” status para el Daily Planet, como baluarte del periodismo independiente, y la relación Clark / Superman / Lois que, si bien es un trasunto de la establecida por Richard Donner en las películas de los ochenta, plantea una variable interesante al dar un giro a la imposible torpeza de Kent. “Tu quieres que te subestimen. Perry… no es un idiota, ha visto algo en ti. Y yo también.” dice Lois ante el suave y amanerado reportero, y de paso siembra esta posible, futura y verosímil atracción entre Lois y el alter-ego de Superman.

Paren las prensas, llegó el nuevo

Directamente relacionado con esto es el gran trabajo que desarrolla Gary Frank, y que salva de la mediocridad total a la serie. Aunque a algunos pueda molestar el excesivo detalle en su dibujo, en especial a la hora de dibujar expresiones que involucren ojos y dientes, pero el tipo se ha prodigado en homenajes, encuadres, ritmo y perspectiva. Aunque también es un (criticado) ejercicio de nostalgia, su interpretación de Christopher Reeve es emocionante para quienes recordamos al inmortal actor, en especial a la hora de dibujar a Clark Kent en el Planet.

Reconozco el juicio subjetivo, pero el trabajo de trazo no desmerece el elogio: se defiende solo. Si hemos comprado cómics sólo por el dibujo, Secret Origin será una obligación. Pero si queremos la historia definitiva del origen de Superman, esta será únicamente la más reciente. Una oportunidad perdida.

Hasta la próxima

9 pensamientos

  1. 10000% de acuerdo, fue un soberano abuso de elementos pre crisis este comic, el personaje perdio la evolucion y madurez q en su momento le dio John Byrne. Sinceramente todo lo que le he visto a Johns en superman ha sido bastante mediocre, ojala solo se enfoque en flash y GL. ( y saquen al sacoweas facho de JMS)

  2. mi humilde opinion, aunque solo llegue a la mitad de esta mala historia, no me desagrada mucho la idea que GJ no hiciera un Retcon indiscriminado de Superman, como lo hizo con Green Lantern, introduciendo elementos a fuerza para justificar el surgimiento de los demas corps y su Blackest Night.
    me alegro en parte que no reescribiera mucho las cosas con Superman, pero una miniserie para no decir nada nuevo?, una perdida de dinero para sus fans (de tiempo para uno que por fortuna solo la descargo) y que ademas ni siquiera reescribiera lo que de verdad pudo haber retconeado, que era su relacion con la Legion del siglo XXX. Una Lastima, GJ hace tiempo me decepsiono como escritor, y para mi era de los grandes

  3. Coincido plenamente, en otros posteos y otros foros asó lo manifeste más de una vez y es que esta revisión de los mitos del hombre de acero, sólo alcanza a aprobar con lo justo, todo el revival pre crisis nunca me agradó y por sobre todo la idea del héroe que viene a proteger la tierra ( lo que borra de un plumazo el que para mí es el mejor origen y definitivo de Superman, el Man of Steel de Byrne. Toda la idea de Superboy y la Legión…francamente insufrible y Luthor por poco no queda calvo por culpa de Superman, ni una sombra del personaje que nos entrego Byrne en los 80 y 90, no creo que esta historia sea muy recordada, una pena.

  4. Lo de la Legion fue introducido nuevamente hace un buen tiempo no? Concuerdo de todas formas con las cosas q dices, no me gustó. «Birthright» de Mark Waid es mejor. John introduce algunos elementos que resultan interesantes pero no duran mucho y John, bueno, siempre he tenido la opinión de que es muy bueno escribiendo villanos, pero muy malo con Lex Luthor. Es casi una copia del Lex Luthor de las películas y eso ya no sirve ahora. Lex Luthor tiene q ser un hombre enfrentándose y desafiando a un ser con poderes que, para un humano normal, rivalizan a un dios (algo así como el diablo en «Paraiso Perdido» de John Milton) que el tipico cientifico loco (algo en lo que el Doctor Sivana es mucho mejor)
    Saludos :D

  5. Lamentablemente, el error de Johns radica abusar de la nostalgia que le causa la edad de plata y olvidar uno de los retcons mas emblemáticos y recordados de las últimas décadas. Me refiero al retcon de Byrne, que sin duda alguna significo una madurez para el personaje, poniéndolo en situaciones y contextos mas contemporáneos y creíbles…Mostrándonos una personalidad mas atractiva tanto para superman como para su alter ego de Clark Kent, y que decir de los otros personajes, sobretodo el Luthor empresario….

    Aun a más de dos décadas de la historia de Man of steel, esta se ve mucho más elaborada, actual y rompe esquemas que este «nuevo» origen…Al parecer ahora en pleno 2010, Superman no es más que un refrito del personaje de los sesentas….Lastima, esperaba más…

  6. yo hace siglos que no leo comics, pero me gustaría tener Secret Origin, la de Linterna Verde de Geoff Johns al igual que las novelas de Tierra Uno para hacerles una crítica jajajajjaja

    Bye

  7. Estoy básicamente de acuerdo con lo dicho,Demasiada nostalgia y homenajes y falta de una línea clara.Al meter elementos de casi todas las épocas y versiones para contentar a todos consigue decepcionar a todo el mundo.Recuperar elementos ya superados (ese Clark Kent torpe,agh…) o que podían tratarse mejor (la historia de la legión de la serie animada de los noventa es genial),todo da una sensación de dejà vu,de algo repetitivo,sin capacidad de sorprender.Y sí,la versión de Byrne es la mejor,que dejen de hacer reinicios innecesarios.

  8. A mi me gusta esta saga
    Porque siempre tuve claro que la idea no es evolucionar conceptos de superman a los tiempos de hoy. Sino que juntar los mejores conceptos e ideas de todos los medios en uno solo y definitivo…Y bajo esta idea siento que funciona.

    Que la historia es simple: Si que lo es. Pues The man Of Steel y Birthright tienen una historia mas elaborada… Pero Secret Origin solo unifica lo mejor y hace de la saga mas pura, empatica y familiarmente conocible por todos.. Pura como superman.

    Saludos

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