No sé porqué, pero me acorde de esta escena durante el día. Estaba viendo una plasta literal, que no vale la pena mencionar, que se va literalmente al demonio tras una secuencia. Y aunque en la última película de guerra de Stanley Kubrick no sucede lo mismo, al menos se puede argumentar que la segunda parte de las desventuras del soldado Joker (Matthew Modine) en Vietnam nunca alcanzan esa magnífica primera parte en el campo de entrenamiento. Aquellas donde paulatinamente somos testigos del ataque psicológico que sufre el recluta Leonard Lawrence (Vincent D’Onofrio), más conocido como Gomer Pyle, cortesía de las humillaciones del hijodeputa sargento instructor Hartman.

La maldita escena en cuestión que nos convoca en esta ocasión se da justo en el día previo a la graduación, una vez que Gomer se ha transformado en un excelente prospecto de soldado tras el ataque físico de sus pares luego de sus constantes cagazos en los ejercicios militares. Cuando un compadre comienza a hablar con su fusil en el baño, tras bautizarle Charlene, estás seguro que algo mala onda sucederá.

¿Cuál es tu malfunción mayor? ¿Acaso mami y papi no te entregaron suficiente atención?