Bajo la idea del sueño y la batalla por la libertad se instala Bodyguards and Assassins (Shi yue wei cheng) propuesta dirigida por Teddy Chan que no por nada inicia con una secuencia de un profesor dando lecciones a sus alumnos acerca de la construcción de una nación sobre la base de una democracia representativa, un tema siempre en cuestionamiento en oriente. Pero aunque estas enseñanzas son dadas a conocer con pasión a través de citas de reconocidos personajes occidentales, la clase es interrumpida por un impacto de bala. Así rápidamente nos instalamos en el contexto de represión que se vivió en la isla de Hong Kong en 1906, fecha clave para el líder revolucionario Sun Wen (interpretado aquí por Zhang Hanyu) que escapa de la opresión e intentará liderar la insurrección de su tierra bajo la protección de revolucionarios guardaespaldas hongkoneses.

No obstante, un grupo de mercenarios de elite liderado por Yan Xiaoguo (Jun Hu) tienen como objetivo terminar con la vida del revolucionario y de paso extinguir la última llama de esperanza que le queda al pueblo hongkonés. Todo este esquema es presentado bajo un argumento ficcionado a tal punto que nos pretende hacer creer que la libertad de un pueblo depende un puñado de hombres. Pero esta simplificación es necesaria tanto para centrar el foco en esos personajes durante una primera parte cargada al argumento histórico, como para dar vida después a una épica y excelente batalla final.

Bodyguards básicamente nos presenta así la lucha de un pueblo que está bajo el yugo de un imperio invisible que trabaja con un método de dominio en el que fomenta la lucha fratricida, aquella que intenta que la eliminación sea generada entre los propios hermanos. Como tal, esta es una de las formas de enfrentamiento más dolorosas y brutales que se puedan registrar por lo que es refrendada en gran parte de esta apuesta al mostrar relaciones complejas entre connacionales, las habituales traiciones encubiertas y las consecuentes culpas inmanejables: factores siempre presentes en las películas en donde la libertad es el eje.

Quizás por este motivo cada personaje posee una serie de características que le permite cumplir un rol bastante marcado dentro de la historia. En ese ámbito sobresalen las actuaciones de Xueqi Wang y Wang Xueqi, quienes forman un tándem que se lleva el peso de un film marcado por las emociones. Ese enfoque influye que, tal como fue señalado previamente, las brillantes escenas de acción están concentradas en la segunda mitad de la propuesta.

Y la acción en Bodyguards and Assassins destaca por su desarrollo frenético y el detalle en los movimientos de las coreografías de artes marciales. Es más, están combinados con una serie de artefactos bastantes interesantes que entregan una interesante dinámica a este apartado. Por eso la secuencia protagonizada por Donnie Yen y Cung Le es imperdible, un verdadero acierto coreográfico que difícilmente los dejará indiferente.

Aunque es inocente en sus planteamientos, Bodyguards and Assassins es una película de gran factura que representa sin duda un buen ejemplo de cómo dar buenos argumentos y generar el espacio para pegar patadas a mansalva sin sentir culpas. Algo que se agradece cuando la oferta generalmente está más plagada por golpes sin mayor sustento de historia.

5 Epic Win/ 4.5 Win / 4 Buena / 3.5 A la segura / 3. Aceptable
2.5 Regular / 2 En Riesgo / 1.5 Mala / 1 Fail / 0.5 Epic Fail