Tras el éxito de Harry Potter en la pantalla grande, no debiese sorprender que aparezcan en pantalla más de una propuesta que intenta capitalizar la exitosa fórmula del mago de Hogwarts. Pero que el director que venga a dar el puntapié inicial a esta nueva propuesta de franquicia basada en las novelas juveniles de Rick Riordan sea el mismo que inició las aventuras Pottericas, es decir el Home Alone de Chris Columbus, entrega más de una señal y permite hacer más de un paralelo entre ambas sagas. Y claro, Percy Jackson y el Ladrón del Rayo sale perdiendo.

En el intento de Columbus por iniciar una nueva franquicia de fantasía infantil, el director de las dos primeras Harry Potter alimenta las aventuras de corte helénico con Percy (Logan Lerman) un joven que rápidamente, y no es chiste que subraye la palabra, se da cuenta que es un semi-dios y su padre perdido es de hecho el mismísimo Poseidón. Ahí deja en claro que es la primera patita de una saga mayor y, como película de orígenes, queda apurada en su búsqueda de crear paralelos mitológicos con la modernidad. Pues, nos venden aquí, los dioses siempre se han movido entre los mortales.

En su aventura, y tal como sucede en la serie del mago, tenemos a varios actores reconocidos populando en los roles secundarios: desde Pierce Brosnan y Uma Thurman, que es la que más salva, pasando por Rosario Dawson, Steve Coogan, Joe Pantoliano, Sean Bean y Kevin McKidd. Galería de secundarios para elegir. El problema es que la mayoría no son un mayor aporte pues en el traspaso quedan marcados por lo simple del background de cada deidad. Poseidon es el señor de los mares y listo, chao pescao. Son un simple anécdota al pie de página en el juego del si te he visto, no me acuerdo.

El gran problema en esta aventura es que la historia pesa menos que un paquete de papas fritas y considerando el precio de la entrada, en medio de la función no me sorprendería que más de alguno piense más en lo que gastó en bebestibles que en lo que le sucede a Percy. Al avanzar rápido, y eso no significa que la película se haga corta, nos enteramos de una aventura por rescatar a la madre de Percy (Catherine Keener) y la búsqueda por limpiar su honra, pues es sindicado como el culpable de robar el rayo del todopoderoso Zeus. Claro, claro, todo ad portas de causar una guerra en el Monte Olimpo que barrerá con la humanidad. Bla y más bla.

Y si bien aquí no existe Hogwarts, los descendientes de los dioses griegos tienen un campo privado de entrenamiento en donde pululan ninfas, sátiros y centauros. Ahí Percy demostrará porque es hijo de uno de los tres grandes dioses, en su entrenamiento interruptus para mejorar como guerrero. Ahora el problema es que todo esto es tan plano que no existe mayor chispa al insertar a los clásicos personajes en un ambiente moderno y la visita por la escuela de semi-dioses es tan efímera que realmente no da para concretar una propuesta, más allá de lo que cualquiera puede anticipar al utilizar las cartas del Olimpo. En ocasiones puede que capten la atención, pero eso en gran parte se debe a que la mitología se conoce al revés y el derecho.

Quizás la mayor fortaleza de la película es su protagonista, que se maneja bien pese a que su presentación e introducción al mundo mitológico no tiene ningún sentido y está tan apresurado que si pestañeas, te pierdes lo poco de argumento inicial que lo lleva a caer en plena aventura. En contraste, sus sidekicks son insulsos y el trío en su conjunto no tiene chispa. Da lo mismo que una sea la hija de Atena (Alexandra Daddario) y el otro sea su sátiro protector (Brandon T. Jackson). Son poco menos que unos Hermione y Ron de los pobres.

A su favor está que las dos primeras Harry Potter, precisamente las que dirigió Columbus, son muy malas. Quizás en manos de otros directores, el material que aquí presentan puede ser mejor utilizado a futuro. Pero en cuanto a lo que aquí presentaron, todo queda al debe y no engancha mayormente. Llega a dar lo mismo si continúan o no con una segunda parte, porque perfectamente esto podría llegar hasta aquí. Con efectos visuales que cumplen con su objetivo en el ámbito de la aventura infantil de fantasía, y siempre al borde de la comedia, Percy Jackson es una propuesta que trata de validarse cortesía de peleas contra Medusas, Hydras, escapes desde la ciudad del pecado o viajes sin brillo directo al Infierno que poco o nada tienen del necesario factor épico. Tomándolo como tentempié a Clash of the Titans, te mueres de hambre.

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