Thor: Ragnarokfue, a grandes rasgos, una propuesta llamativamente estrafalaria que se instaló con un viento fresco tanto para el universo de Marvel Studios como para el superhéroe al centro de su historia.

El único pero que se le podía cargar radicaba en el hecho de que su narrativa agregaba chistes inclusive en un momento tan determinante como la destrucción de Asgard. En ese sentido, las bromas, más allá de que algunas fuesen realmente buenas (”¡Es un amigo del trabajo!”), restaban peso dramático a una historia sobre la batalla del fin del mundo.

Thor: Love and Thunder. la más reciente película de la saga seriada por excelencia del cine, tiene un montón de peros.

En primer lugar no es tan estrafalaria. Pese a que da rienda suelta a la reunión de Dioses extraños y cabras espaciales chillonas, su propuesta se siente más amarrada de lo que nunca estuvo Ragnarok.

Asimismo, esta nueva aventura dirigida por Taika Waititi puede llegar a sentirse con menos bromas que Ragnarok, pero solo porque varias se sienten forzadas o simplemente no funcionan (Algo que es especialmente evidente en una escena que involucra a Jane Foster, Valkiria y un parlante).

Finalmente, aunque su propuesta busca darle más valor dramático a una historia sobre pérdidas y redescubrimientos, el gran pero radica en el hecho de que su simple historia se desenvuelve de una forma plana, lo que es un factor que sin duda no se le podía cargar a la anterior producción del Dios del Trueno.

Claro, que una película sea simple no es un problema. Por un lado, Thor: Love and Thunder parece estar inspirada en películas familiares del ayer. Inclusive se puede establecer que ese foco se desenvuelve bien con el objetivo de justificar un momento climático que involucra a los niños asgardianos que aquí son presentados.

Al mismo tiempo, esa inspiración familiar también es utilizada en el buen viaje que emprende Thor, ya que dejar de ser el gordo que vimos en Avengers: Endgame no es la llave que lo saca inmediatamente de su depresión.

Pero lo plano de su propuesta comienzan a hacer mella tanto en lo que concierne al plan que lleva a cabo el villano de esta historia, lo que no es algo menor en una producción de superhéroes, como en la forma en que termina desenvolviéndose Natalie Portman en el rol de The Mighty Thor.

Por un lado, Gorr, el villano interpretado por Christian Bale, es un buen personaje antagónico, convirtiéndose inclusive en un contrapunto eficaz para el viaje que lleva Thor durante toda la película. No obstante, su travesía carece de giros efectivos y su plan, que simplemente involucra llegar a un lugar X, es resuelto muy fácilmente. Y sin duda eso lo vuelve algo poco atractivo.

De ahí que pese a que Thor: Love and Thnder cuenta con varias secuencias de acción llamativas relacionadas a Gorr, incluyendo una en un mundo sin color, la base de la historia se siente poco pulida. Como si al guión le hubiesen faltado un par de revisiones para resolver los desafíos de filmación en tiempos de distancia social.

En lo que concierne a Jane Foster, y tal como sucede en los cómics, hay una carga importante que conlleva portar el martillo Mjölnir. Sin embargo, más allá de que la historia intenta validar su inclusión, y parte importante del factor emotivo descansa ahí, hay algo que no cuaja del todo en la interpretación de la actriz. Por momentos se llega a sentir como un pez fuera del agua. A destiempo. Como si se viese abrumada ante el contraste que representa el carisma desatado que ha logrado liberar Chris Hemsworth para su rol.

Esos dos elementos, el plan del villano y la performance de Portman, se convierten en un contrapeso que amarra en exceso a una película que tiene buenas ideas, mundos llamativos e interacciones divertidas, pero que de todas formas deja en claro que no es tan fácil volver a capturar el rayo en la botella.

Así que, claro, Thor: Love and Thunder no es ni de cerca una mala película, ya que tiene varias cosas que sí resultan, pero sin duda queda estancada en un terreno demasiado regular, por no decir mediocre. Y esa es la causa de que inevitablemente se tenga que traer a la sombra de Ragnarok a colación. Es y siempre será la desdicha de esta película.

Publicada en Mouse.

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