Shawn Levy, director de la saga de “Una Noche en el Museo” y parte importante de la serie “Stranger Things”, volvió con dispares resultados al terreno de la aventura familiar.

Tras llevar a cabo su mejor trabajo en la aventura de boxeo robótico llamada “Real Steel” de 2011, el realizador ahora colaboró otra vez con Ryan Reynolds – tras la experiencia que tuvieron con “Free Guy” – para concretar “El Proyecto Adam”, una liviana propuesta de ciencia ficción presentada por Netflix.

Ese último detalle es importante como punto de partida, ya que pese a que el servicio de streaming ha puesto mucho dinero sobre la mesa, ninguna de sus grandes producciones ha logrado estar por sobre la media. Peor aún, algunas películas, como fue el caso de la “Alerta Roja”, la cual también tuvo a Reynolds en su elenco, han sido un completo descalabro creativo en el que no hay mucho que rescatar más allá de la habilidad de Netflix para convocar a rostros conocidos.

En el caso de “El Proyecto Adam”, tenemos a los componentes de reconocimiento esperables, ya que la película cuenta con un elenco encabezado por Reynolds y que además incluye a Zoe Saldana (Avatar, Los Guardianes de la Galaxia), Mark Ruffalo (In the Cut, The Avengers), Jennifer Garner (Alias, Si Tuviera 30) y Catherine Keener (Virgen a los 40 Años, Get Out). Es decir, está abierta la compuerta para que la audiencia le de una oportunidad por la mera imagen destacada en la portada del streaming con esos rostros. ¿Pero tiene sustento para no ser un nuevo blockbuster fallido de esta casa?

De partida, al menos cuenta con los elementos que uno esperaría de aquellas películas que se veían hace varias décadas en las tardes de cine en la televisión, incluyendo el hecho de que uno de sus protagonistas es también un niño (Walker Scobel ).

Su propuesta de ciencia ficción además es bastante liviana, tiene los componentes de historia que generalmente están presentes en las producciones destinadas para toda la familia y su nivel de producción es apropiado para los espectáculos contemporáneos que deben tener altas dosis de efectos digitales. Lo más importante es que probablemente nadie va a pasar rabias con su propuesta.

Sin embargo, igual es evidente que la historia de “Proyecto Adam” toca teclas demasiado reconocibles, los escenarios lucen muy despoblados, cortesía de los tiempos pandémicos en los que la película fue producida, y lo que podría haber sido una interesante pequeña aventura, prefiere no contenerse y termina entregando elementos de ciencia ficción de viajes temporales que lamentablemente no proponen nada nuevo.

En ese sentido, la historia de esta película presenta un escenario en el que los viajes en el tiempo son posibles en el futuro, pero hay algo que es necesario cambiar. Adam, el personaje interpretado por Reynolds, roba una nave de la compañía que supervisa los viajes y llega a un momento en el tiempo que no esperaba explorar: tres años después de su verdadero objetivo. Esa situación lo lleva a encontrarse con un niño parlanchín que es continuamente golpeado en el colegio, y encarar a su propia historia familiar, marcada por la pérdida de su padre, mientras escapa de una organización que le sigue la pista de cerca para impedir el cambio en la línea temporal. Claro que no todo es lo que parece y hay más de un giro en toda esa base.

Ante ese panorama, otro elemento que salta a la luz es que hay mucho de fórmula en “Proyecto Adam” e inclusive a nadie le debería sorprender que una línea de diálogo incluya la frase “aterrizaje superheroico” teniendo a Ryan Reynolds de protagonista. Pero al menos se puede decir que esta película funciona mucho mejor en aquellos momentos en que pone en evidencia su drama familiar, el problema para afrontar la pérdida y las cosas que simplemente no se pueden cambiar a menos que se tenga una máquina del tiempo.

El problema es que todo el resto no aporta mucho, los villanos son esquemáticamente previsibles y la gran sorpresa de la historia, o varios de sus giros, se anticipan con bastante premura. Peor aún, algunas secuencias de acción quedan medio al debe.

Aún así, “Proyecto Adam” tiene a su favor que al menos cierra de forma relativamente consistente a la historia de carencias afectivas que están al centro de sus acciones y eso no siempre pasa con estas películas de streamings. Y siendo tan simple y de un consumo efímero, se podría decir que la película cumple su simple objetivo de concretar una historia que apunta a todos los sectores de audiencia y no sale trasquilada como otros blockbusters de la propia Netflix.

Publicada en Mouse.