A Pixar siempre se le exige más. Ya sea por su seguidilla de obras maestras, pues hubo una época en la que se instaló la idea de que sus propuestas simplemente eran lo mejor de lo mejor, o por el solo hecho de realizar buenas películas animadas con corazón, siempre la vara ha estado más arriba para el estudio de animación de la lamparita. Otros estudios pueden hacer fiascos, películas con animalitos parlanchines insufribles o realizaciones que solo tienen de gancho a un elenco de voces reconocible, pero a este estudio se le pide rendir cuentas sin perdón.

De ahí que películas de su factoría que igual han estado por sobre la media para la animación de Hollywood, como fue el caso de Cars, han sido tildadas por no pocos como toda una decepción. Claro, la historia de Rayo McQueen no estaba al nivel de joyas como Finding Nemo, pero no fue un desastre. Tampoco lo han sido otras películas ni fu ni fa, con pocos aplausos respecto a la norma de su entrega, como The Good Dinosaur, Brave o Onward. Es decir, convengamos que la única realmente infumable es Cars 2.

Cargando esa mochila, siempre un estreno de Pixar enfrenta expectativas más altas de lo habitual por parte de la audiencia y su más reciente lanzamiento, la aventura espiritual de Soul, que nos lleva a un viaje al limbo y a los coloridos rincones afroamericanos en torno a la vida de un profesor de jazz, no es la excepción. Especialmente al poner sobre la mesa a la filmografía de su director: Pete Docter, quien previamente encabezó a las elogiadas Monsters, Inc, Up e Inside Out, por lo que su nombre se ha instalado como un aval de garantía tan grande, que actualmente es el jefe creativo del popular estudio de animación.

En base a aquello, esta nueva película tenga un nivel de animación sublime y, más importante, cuente con una emotiva historia que convoca a la introspección de lo que hacemos con nuestras vidas. Ya con ello logra estar varios escalones por encima de lo que habitualmente podemos ver.

Como una especie de pariente cercano de las propuestas de Inside Out y Coco, tanto por el tema de las emociones que maneja como por el factor de abordar un entorno del más allá, Soul se identifica con luces propias por la forma en que retrata al entorno afroamericano que está al centro de su historia, la que toma como punto de partida a Joe Gardner (Jamie Foxx), un docente que le enseña música a niños pequeños, pero que siempre ha soñado con estar sobre el escenario desplegando su talento.

En ese camino, su foco es uno solo: cumplir ese sueño, sin importar nada más, ya que desde el día uno de su enamoramiento con el jazz se ha trazado la idea de que lo único que lo llenará por completo será convertirse en un exponente digno de estar al centro de las luces. Todo cambia, claro está, justo en el día en que se sueño está cerca de cumplirse, ya que tras recibir una oferta para tocar el piano durante un show, sufre un accidente que lo deja en el hospital.

A partir de ahí, Soul se traslada a la escalera al cielo, con el alma de Joe avanzando hacia el más allá. Pero como, ese no puede ser su destino, menos cuando su sueño está tan cerca, el maestro se sale de la escalera y llega hasta una zona en el que nuevas almas son enviadas a La Tierra para nacer. En todo ese proceso, el viejo profesor se da cuenta de que no puede volver a la vida así como así, mientras su cuerpo terrenal se mantiene en un hospital, lo que lo lleva a conocer a una joven alma que por milenios no ha podido llenar la chispa que le de un sentido para nacer.

En ese choque de personalidades, entre alguien que no quiere nacer y otro que buscará seguir con vida a como de lugar, Soul entrelaza una serie de temáticas que inevitablemente la convierten en la propuesta más metafísica de Pixar. Aquello no solo por el aspecto especulativo tras su propuesta, sino que también en base a desgranar el ser de un Joe Gardner que poco a poco se va dando cuenta que su vida perdió el rumbo por solo ensimismarse en un sueño que quizás no se condice con el verdadero talento que posee.

Lo anterior también va relacionado a otros personajes, ya que por ejemplo están los empleados de este limbo que tienen propósitos específicos, como aquellos que son contadores de almas – literalmente moviendo las piezas a medida que las personas van falleciendo – o aquellos que aconsejan a todos los procedimientos en el otro mundo. Como no son humanos, sus interacciones son visualmente muy atractivas, especialmente cuando uno de ellos tiene que moverse a La Tierra y actuar como meras líneas en pantalla para que nadie los detecte.

Otro elemento que le da vida a esta realización inevitablemente tiene relación con la música, la que es clave como parte de la historia y se desenvuelve de forma majestuosa temáticamente con lo que la película quiere abordar, pero también su aspecto sonoro se traslada de forma maestra a un entorno visual. A grandes rasgos, las propiedades inmateriales del entorno de Soul fueron aprovechadas por el equipo creativo para jugar con los colores, las formas y las iluminaciones para complementar a la experiencia audiovisual de este limbo entre lo inmaculadamente desconocido del más allá y los aspectos terrenales.

Son ese tipo de aspectos visuales los que elevan a esta producción, pero también es innegable que el factor emotivo del viaje que lleva Joe Gardner. Su travesía, la forma en que comienza a valorar la vida desde otra óptica, generando un nexo que nunca antes tuvo, también termina de completar a una propuesta con visión y corazón.

Lo último no debería ser sorpresa para nada, ya que se trata de algo que no es raro para Pixar, pero volviendo al tema de la pesada mochila de expectativas que siempre carga el estudio, no pocos dan por sentado a este tipo de resultados. Pero ciertamente no es fácil hacer un hit tras otro que nos toque una fibra y la filmografía de Pixar es la prueba definitiva de que sí es posible. Por eso mismo debiésemos abrazar su condición inusual en vez de preocuparnos si la nueva película es mejor que alguna de las anteriores. Cuando algo resulta, aquello da lo mismo. Y ese es el caso de Soul.

Publicado en Mouse

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s