El fanservice tiene mala fama debido a que es un término que acarrea una connotación despectiva, especialmente en los círculos más ñoños. Pero el contenido añadido para dejar contentos a los fanáticos no tiene por qué ser algo malo que carezca de valor. Avengers: Endgame es sin duda la generosa prueba de que el fanservice puede tener valor y ser glorioso.

De hecho, la nueva película de Marvel Studios cuenta con el mejor fanservice de la historia y eso se debe a que este verdadero macroevento cinematográfico paga todas las deudas pendientes. No tengan dudas, eso la convierte en algo realmente especial.

Narrativamente, su mayor logro está asociado a una idea súper simple. La peor decisión de sus realizadores habría sido ejecutar una premisa plana en la que todo lo sucedido en Avengers: Infinity War pudiese deshacerse, simplemente, quitándole el guantelete del infinito a Thanos. Ese tipo de decisiones ha afectado a muchas producciones de este estudio, ya que han jugado a la segura, siguiendo de forma clara a un manual que ya ha dado lucrativos resultados económicos. Es uno de los elementos que ha generado que algunas películas solo sean una más en un ciclo sin fin.

Pero aunque el marketing tanteó escenarios predecibles en múltiples tráilers, especialmente en lo que tenía relación al rol de la todopoderosa Capitana Marvel, el resultado final avanza por una ruta inesperada y hasta impredecible, claro que dentro de todo lo predecible que puede ser una película sobre la batalla final contra un enemigo aparentemente indestructible. Es eso lo que convierte a esta realización en una travesía absolutamente satisfactoria.

Más aún, Avengers: Endgame aporta nuevos elementos a la fórmula tradicional, lo que era algo realmente necesario tras los dos entremeses anteriores. Eso le permite hacerse cargo de la propia premisa que han marcado a los 10 años previos de este universo cinematográfico, pero no solo entrando por la puerta, sino que también por la ventana y hasta la chimenea para crear una historia original para la batalla definitiva contra Thanos. Asimismo, la forma en que concretan esa jugada, la manera en que exploran su legado, entrega una bocanada de aire fresco que eclipsa cualquier queja de exceso. Es decir, no lo pongan en duda, en ocasiones aquí se van literalmente “al chancho” con el fanservice, pero aunque ponen más carne en la parrilla de la necesaria, el asado les queda mejor que nunca.

Vamos por parte. Dejando en claro que todo no podía volver a la normalidad así como así, la ruta de la historia de esta nueva producción co-dirigida por los hermanos Russo se potencia, en primer lugar, por el trabajo hecho con los Vengadores originales, quienes ahora agarran el toro por las astas, de la forma más imperfecta y humana posible, en este mundo en cenizas que dejó el chasquido provocado por el titán loco.

Desde lo que es su primera escena, y el camino que inicialmente intentan concretar los sobrevivientes, Avengers: Endgame hace sentir el peso de la acción que erradicó a la mitad de la existencia. Con un equipo fragmentado, ya que no es tan fácil recomponer las heridas que se arrastran desde Capitán América: Guerra Civil, desde los primeros minutos clavan el puñal a fondo para luego retorcer la herida en una audiencia que probablemente no se espera varias de las cosas que marcan al comienzo de este fin del juego.

La decisión de remover a los personajes de casi toda esperanza, potencia también a una apuesta que sale de las convenciones lineales para dejar en claro que, tal como anticipó el Doctor Strange, solo existe una posibilidad para derrotar a Thanos. Y no será fácil. Es lo que agradezco por sobre todas las cosas.

El hecho de que ahora el foco vuelva a los seis Vengadores originales también conduce a la narrativa de una forma más contenida, lo que le juega a favor al relato mayor que establecen una vez que comienza a definirse la gran misión al centro de la historia. En ese sentido, en esta secuela no solo ponen un foco especial en lo que concierne al retornado Haweye y el peso que carga Black Widow, sino que también establece una notable evolución para todo lo que involucra a Bruce Banner. Hay cosas que funcionan muy, pero muy bien, ya que realmente existe un avance, un desarrollo para cada uno de estos héroes que hemos seguido por tantos años.

Aunque lo que hacen con esos tres personajes es bastante bueno, así como todo lo que involucra al retorno de Ant-Man, lo que sucede con Rocket o lo que pasa con Nebula, inevitablemente esto termina instalándose como el gran show de los tres héroes principales del equipo.

Thor, por un lado, se enfrenta al peso de sus acciones en Infinity War, luego de que su propio ego en la batalla no evitase el chasquido de Thanos. Lo que hacen aquí con el Dios del Trueno da algunos de los mejores diálogos y momentos, en una evolución natural que saca partido a lo que fue el reinicio que implicaron las acciones de Ragnarok.

Pero si Infinity War se sostuvo sobre los hombros del titán loco, Avengers: Endgame es la película del Capitán América, de Iron Man y sus respectivas historias. Ambos personajes representan dos caras de la misma moneda, ya que Steve Rogers es quien conduce todos los intentos para recuperar lo que está perdido, mientras que Tony Stark da un vuelco completo desde que lo vimos perdiendo su pelea sobre las ruinas del planeta Titán.

Ambos personajes, que sin lugar a dudas son los más importantes de Marvel Studios, terminan estableciendo una conexión emocional que potencia su valor, conectando con la audiencia que ha seguido sus respectivos viajes. Eso convierte a esta producción en una conclusión de lo que ha sido este universo cinematográfico hasta ahora, pero al mismo tiempo abre las puertas para un nuevo futuro.

Mientras Avengers: Infinity War fue una experiencia abrumadora, Avengers: Endgame lleva todo al siguiente nivel, haciéndose cargo de la pesada mochila que fueron construyendo, pero con una resolución satisfactoria que cuenta con varios finales encadenados entre si, que dan saciedad. Al mismo tiempo, también se encarga de crear momentos épicos que se instalan como el corolario, la mayor guinda de la torta en todo lo que hemos experimentado desde que Tony Stark se reveló al mundo como Iron Man.

En muchas ocasiones he criticado la fórmula de Marvel Studios, con todos los lugares comunes en los que caen, pero si el costo de tener a Avengers: Endgame fue tener un montón de películas que se me olvidaron a los cinco minutos, creo que todo ese desgano terminó valiendo la pena, ya que esta producción se centra en aquellos que lo comenzaron todo. Y sí, la rueda del estudio de Kevin Feige seguirá girando, pero es imposible que puedan volver a replicar algo como lo que termina logrando esta película en sus últimos 10 minutos, con resoluciones que funcionan en base a los personajes.

Avengers: Endgame es una buena conclusión de toda esta primera gran etapa, excesiva y llena de fanservice, pero no podría haber sido diferente. Tampoco la habría querido de otra forma, ya que nunca espere que hiciesen todo lo que aquí hacen.

Publicado en Mouse