
El 25 de mayo de 2010 será una fecha para anotar en el anecdotario del cómic chileno. Es el día en que regresa a kioscos un clásico con más de 50 años de historia. Se trata de Barrabases, la obra de Guido Vallejos, que será reeditada en 12 tomos de 64 páginas, con una selección de sus mejores historias de la década de los ’90.
A un típico pueblo chileno, Villa Feliz, a medias entre ciudad moderna y comuna satélite, llega el semiretirado técnico Mr. Pipa, de glorioso pasado en fútbol profesional, pero desencantado con las malas prácticas de la actividad. Aquí tiene la oportunidad de entrenar a un grupo de niños, quienes jugaban fútbol en calles y patios molestando al pueblo entero. El agrio Mr. Pipa se reencanta con su pasión al conocer a estos potenciales cracks y con el apoyo de Don Pepe, el posadero del pueblo, da origen al club Barrabases, que es un plural de Barrabás, un mote típico para los niños de mal comportamiento.
![]() |
![]() |
![]() |
El equipo titular forma con una clásica formación 4-4-2, con dos volantes carrileros que en la época se conocían como “aleros” o “wings”. Al pórtico está Sam, un guardameta de talento excepcional y valores aún mejores, un ejemplo para sus compañeros. La defensa comienza en la dupla de centrales, Pelusa y Ciruela, mezcla de técnica y rigor para marcar al hombre y cubrirse las espaldas. Por las bandas, Roque y Mono, dos murallones de singular fiereza, en especial Roque, el patadura.
El mediocampo está conformado por Bototo y Chico, el primero dotado de un increíble remate de media distancia y el segundo un talentoso volante de quite, mezcla de su estatura y velocidad, que siempre entrega balones con ventaja. Por las bandas suben Torito y Pelao, los más obedientes y sacrificados del equipo, siempre bajando a pelear balones en defensa y ganando línea de fondo para habilitar a los delanteros. Por último, Guatón, el obeso delantero retrasado de enorme personalidad que suele acompañar al punta Pirulete, jugador excepcional de talento superlativo, un Oliver Atom por décadas adelantado al japonés. También había una reserva completa, donde destacaban Palmatoria, un brasileño avecindado en Chile, Patas de Palillo, un arquero de gran altura pero débil a ras de piso, y otros niños como Cara de Auto, Muñeco, Cutufo y Tanquecito.

El equipo inició su andadura en 1954, fruto de la autogestión de Vallejos, quien autoeditó ¡doce mil! ejemplares del primer número. Ante tamaño éxito, la edición pasó a manos de Editorial Zig Zag, un gigante de la época, alcanzando su mayor apogeo durante el mundial de 1962, época más o menos en que se pasó al color. Por esta primera etapa, las historias, siempre a cargo de Vallejos, gozaban de cierta continuidad entre sí y estaban centradas en campeonatos y desafíos que los niños del equipo enfrentaban, con todo el suspenso y emoción que ello implica para los lectores, que seguían los pormenores cada semana como si de una liga paralela se tratase.
Tras un cierre en 1964, la revista volvió en los setenta aprovechando el envión del mundial de México 70 (llegó a editarse en tierras aztecas como “Pirulete y su pandilla”), y tendría una tercera etapa de la mano del mundial argentino, en 1978. Su última etapa, la más recordada por los lectores contemporáneos, surgió de la mano de las eliminatorias para Italia ’90, y considerando los tristes sucesos acaecidos en Maracaná durante el decisivo partido Brasil-Chile, Barrabases se convirtió en un símbolo de catarsis. Por diez años, Chile estuvo vetado de participar en competencias internacionales, período durante el cual el equipo de Mr. Pipa fue la vía de escape futbolera para toda una generación de niños.
Barrabases suele enfrentar los más insólitos desafíos futbolísticos, siempre destacando por su espíritu de equipo y valores esenciales. Sin embargo, esto no significa que sean historias llenas de moralina, sino que representan una visión satírica, y bastante acertada, del ambiente que rodea al fútbol chileno en particular y, por extensión, al latinoamericano. Ahí aparecen los periodistas poco rigurosos, manipuladores y más bien improvisados, pero llenos de pasión, como Pancho Matraca, Tato Plumilla y Cegatini; los empresarios corruptos que rodean al medio, como Ché Bombacha (que de argentino no tiene nada, pues es un chileno falseando su impostura); la fauna que rodea el entorno del estadio, como el multicomerciante Lipiria, el cuidador Don Chupilco, el perro Rasca; y el homenaje al hincha leal encarnado en Don Pepe, socio honorario y dueño de la Fuente de Soda que sirve como sede social del club infantil.

Aunque la etapa noventera, que es la que se reedita hoy, conservó siempre el leit motiv del fútbol, se enfocó derechamente en los niños, con lo que las aventuras adquirieron un cariz más fantasioso. Por lo general, Barrabases nunca pierde y puede dar vuelta los resultados más insólitos, con marcadores que a veces alcanzaban las docenas. Asimismo, por ser historias autoconclusivas y sin continuidad, se daba el caso de jugar contra cyborgs, aliens, animales y cualquier creatura posible.
Sin embargo, hay personajes que trascendieron desde etapas anteriores y quedaron en la memoria, como Chumita, el niño campesino cuyo talento superaba a Pirulete, toda vez que jugaba sin zapatos de fútbol; “El Burro”, delantero reserva de Pirulete que fue cedido a otro equipo y que nunca perdonó a Mr. Pipa; Cañoncito, aquél cuyo disparo tenía la potencia suficiente para destruir estadios como si fueran misiles; “Argentinos Gritones”, la selección trasandina campeona de fútbol infantil que va de gira a Chile y se enfrenta con este equipo chileno, y probablemente muchas otras historias que hacían reír y fantasear con un fútbol tan imposible que era diversión pura.
Ciertamente, es un motivo de celebración que se reediten clásicos de esta manera. La edición es generosa con tomos que, en teoría, permiten una mejor conservación de los ejemplares en toda comiteca que se respete. Observando con cuidado puede advertirse que incluye aventuras como “Sam Ciego”, la inspirada en la bengala del “maracanazo” del ’89 (en que Barrabases, sabiamente, sigue jugando), “Tarjeta Roja”, “Africa ruge”, entre otras. Si perdieron esos números o se desintegraron entre cambios de casa y hermanos chicos, o simplemente quieren averiguar que tanto con este cómic cincuentenario, esta es su oportunidad. Comiquero con historia distingue mejor cuando le meten el dedo en la boca, amigos.

MALinks:



jajaja brutal la portada del número 111 !!! aunque ahí ya estaba en decadencia la revista, pero magnífica la escena jajaja grande Barrabases, esta reedición es un deber, yo conservo varias pero están pa la cagá, lamentablemente cuando pendejo uno no tiene el espíritu nerd tan desarrollado y trataba las revistas como cualquier cosa. ¡saludos!
la 11 en decadencia????? por favoooor fue una de las mejores historias la de Motoneta y el traspaso de Torito Pelusa y Sam al Champiñón de Francia. la decadencia comenzó un poco despues cuando cambiaron los dibujos por ahi por el 130.
Yo tenía casi toda la colección noventera
Todo murió cuando se las pase en legado a mis hermanos chicos esperando que las mantuviesen igual a como yo las tenía.
:(
Pirulete Park
A muchos les paso lo mismo… se las preste a un cabro chico que estaba con peste y cagué.
Pirulete Bionico
o El acantilado
wn, creo q fueron mis primeros comics y hoy en la mañana con sueño y pajeado me dirigia a mi lugar de trabajo hasta q pase por donde mi «voceador favorito» y BOOYAH!!! lo compre altiro
mi viejo llegaba todos los dias viernes con los numeros de Barrabases, me demoraba un moco leerlos pero de que eran entretes lo eran.
El de la 111 era el motoneta !!!
jakjakakjakajajk
mori !!!
habia ke frenar a motoneta po wn XD!!!!!!
Aunque no leí muchos «Barrabases», recuerdo que en el primero que tuve eran derrotados de manera aplastante por el «Tira Pa’rriba FC». Notable también la historia del joven crack que se perdía por dedicarse a la farra, sobre todo por la viñeta donde salía bailando «La Abusadora»… y esos refuerzos que duraban media revista, como el arquero Lindo.
Pero ni Pirulete, ni Torito, ni Sam: Lejos el mayor ídolo de la revista era el perro Rasca.
Saludos.
ooohhh… tremendos flashbacks mientra leia esta entrada!
me acuerdo leer barrabases en los 80’s (se me cayo el carnet)
sobretodo recorde cuando jugaron contra robots extraterrestres xD eran tan malos que sam se puso a hacer tareas (si mal no recuerdo) jajajaja.
Excelente trabajo Mayor Terror.
Chuta, algo me acuerdo de las revistas e historias de Barrabases… Recuerdo si que sus historias salían en el suplemento El club del Ingenio de LUN (en el tiempo en que ese diario todavía no era pura mierda…).-
Genial, voy y me compro el primer tomo al toque…
que filete, yo igual tenia varios que se perdieron con el tiempo u_u.
si lo pillo y tengo monedas lo compro
a motoneta lo paraban a puras patadas, siempre lesionado, al punto ke Mr pipa lo ponia los ultimos minutos para ke anotara goles, xD
…Y MAYOR TERROR se te kedo en el tintero «el entrenador Profe Ñeque», «Cacharro el masajista/ayudante» y el «Doctor Serrucho»
Asi es, Tonrra. La única razón fue que la lista se me hacía eterna. También tengo el listado de la reserva completa, la familia Pirulete, la Sra. Pipa, y había que cerrar. Pero gracias a comentarios como el tuyo vamos ampliando y upgradeando la info ;)
mañana compro el 1° numero y les cuento ke tal es
claro si eske lo encuentro, porke no me extrañaria ke se los hallan hecho chupete ya XD!!!
y nada, palmatoria adelante y se acabo el cuento!
Aun no encuentro el Numero 1
exelente iniciativa
yo aun conservo mi original Barrabases #1
mi tesorooo :gollum:
Podrias poner el video, es realmente notable:
Todavía no la encuentro en nunguna parte, está agotada :(
Igual no me gustó la selección de episodios
Debieron publicar argentinos gritones, el especial italia 90, la saga de la copa libertadores, o la de champiñon.
En cuanto a numero unitarios, los primeros 20 son geniales, no debieron publicar los numeros mas avanzados con dibujos feos e historias más rebuscadas…