https://i1.wp.com/farm3.static.flickr.com/2501/4479399269_8263cf2607_o.jpg

Yo soy Iron Man“. Así de simple cautivaron y sorprendieron dos años atrás en el inicio del Universo Marvel cinematográfico. Pero todo el hype generado con esa última y perfecta secuencia de la primera entrega, se diluye en esta desigual secuela. El vuelo de inconsistencias que sortea el carisma de Robert Downey Jr., dando vida al inigualable  Tony Stark, no tiene de enemigo principal a las sobreexpectativas que todo fan se ha forjado. Ese sería el argumento troll más facilista y me niego a ayudar a esa idea. Y es que los factores que a la larga merman la experiencia de un Iron Man 2 desestabilizado, tienen que ver con el alcance de esta propuesta.

El desafío es no sólo responder a un único personaje y su tropa de secundarios desaprovechados, sino además tiene que comenzar a sembrar las semillas de otras tres películas más. Esa responsabilidad agobia a una película que maravilla en el aspecto técnico pero que en términos de su historia queda en un punto medio de insatisfacción contenida. Por eso las sobreexpectativas son la herida que hace sangrar toda la experiencia, donde los fans tienen más posibilidades de quedar insatisfechos con los resultados de esta nueva entrega del shellhead.

Los desapercibidos problemas de la sólida y redondita entrega original, que pilló a la mayoría desprevenido, aquí son maximizados. Pero más allá de los desaprovechados personajes secundarios, villanos incluidos, aquí se agrega un problema de ritmo al que mucho no le ayuda el esquema de la historia. En esta oportunidad las consecuencias directas de la anterior son desarrolladas a partir de la maestra última secuencia, y no estoy hablando del post-créditos de Nick Fury, que sirve para dar el nuevo puntapié inicial.

https://i0.wp.com/farm5.static.flickr.com/4008/4415686503_a2eaec0080_o.jpg

En medio del desarrollo de los sucesos en torno a la revelación del ‘Yo soy Iron Man‘, somos testigos de cómo el mundo reacciona frente a un playboy  transformado en hombre de acero. Uno de estos espectadores es Ivan Vanko, un ruso con pinta de pato malo que ve morir a su padre justo después de la revelación de Tony Stark. Decidido a clamar venganza por una vendetta personal secreta enterrada en el pasado, Vanko comienza a recrear la tecnología decidido a cortar el pescuezo del millonario que lo tiene todo, incluida las reverencias del planeta, con sus látigos. Todo este desarrollo se genera en el efectivo y sólido primer acto que nos vuelve a introducir en este universo fílmico a través de una toma que nos muestra el mundo a través del punto de vista del personaje, cómo es ser él y que tiene de guinda de la torta un cameo categoría cierra los ojos y te lo perdiste de Stan Lee.

Mientras tanto, Tony Stark vive la vida loca tras “privatizar la paz mundial“. Acorralado por un gobierno sediento por controlar su tecnología, con sus competidores tratando de igualar sus logros sin resultados y desinteresado en la agenda de su propia compañía, el hombre tras la máquina se dedica a disfrutar de la extrema alimentación de su ego infinito con todo y ballet en una hilarante secuencia. Todo esto es llevado a cabo de forma perfecta por Robert Downey Jr., pues aquí es más Stark que nunca pese a que el personaje está cegado por la fama. Él es el amo y señor de la pantalla, agregando nuevos elementos que hacen crecer al personaje.

Así tenemos el reforzamiento de  su leve desorden compulsivo estilo Howard Hughes, al que se le suma la sombra de la muerte que representa la propia tecnología que lo mantiene con vida pues debe confrontar la toxicidad en su sangre. Ambos factores se entrelazan al carisma ya forjado del personaje, para presentar el gran show de un Downey Jr. en completo control y que eclipsa todo lo que gira alrededor de él. La notable secuencia de la declaración frente al comité de Defensa nos da la bienvenida a una función que tiene a Stark como su única estrella y la Stark Expo como su carta de presentación.

https://i1.wp.com/farm5.static.flickr.com/4024/4416478308_9f7c6b18ae_o.jpg

Si en la anterior teníamos el medio oriente, en el nuevo esquema rápidamente visitamos el glamour de Mónaco para presenciar el sólido primer enfrentamiento entre Stark y Vanko. Es ahí donde este Dios de la tecnología es puesto en entredicho por un simple matón ruso con pinta de pordiosero, reforzando el interés mediático y las presiones gubernamentales estadounidenses tras comprobar que su guardián y escudo no es el único con acceso a la tecnología que tanto desean masificar. El problema radica en que al instalar tantos conflictos para el personaje principal, el guión de Justin Theroux toma la mala decisión de agarrar a los secundarios y ponerlos como simples artilugios que se mueven de una locación a otra. Y he ahí el primer gran problema de la secuela, la gran cantidad de personajes.

Esta situación genera que el único otro personaje que es aprovechado y tiene mejor desarrollo que en la anterior es Pepper Potts. Su relación con Tony se mueve en torno a las consecuencias de las decisiones apresuradas de ese verdadero cabrón que hace lo que quiere. Si en la primera película Pepper era un adorno, en esta nueva película tiene más desarrollo  de personalidad en su nuevo rol de CEO y presidenta de las Industrias Stark además que Gwyneth Paltrow está mejor que nunca. En el otro extrema está Jon Favreau en el rol del sin importancia Happy Hogan. El director quizás se las ingenió para agregar todas sus escenas con la Viuda Negra al lado, por lo que es un caliente y un completo genio a la vez, para sólo sustentar su inclusión y tiempo en la película en una pelea que saca risas.

Entre ambos extremos se mueven el resto de personajes con Don Cheadle en un punto medio en el rol del nuevo James ‘Rhodey’ Rhodes. Pese a que en términos de actuación es más sólido, su rol queda reducido y pierde bastante en la relación de amistad y compadrazgo que se forjó con Tony Stark en la primera película. Lo que es peor para él, su gran aporte se genera cuando no le vemos la cara por tener la maravillosa armadura de War Machine. De ahí que la mejor secuencia de la película precisamente tenga que ver con una batalla post-partuza entre Stark y Rhodey portando las armaduras.

https://i0.wp.com/farm3.static.flickr.com/2695/4419470274_c22efa3a3f_o.jpg

Todo lo que se pensó de Scarlett Johansson, aquí es validado. Su inclusión responde a la necesidad de enfocarla desde todos los ángulos que muestren su atractivo físico increíble. Pero su Natasha Romanoff no existe, no tiene peso y está puesta, como era de esperarse, de simple adorno para el ojo. Claro que tiene una escena de batalla justa que sirve para prometer más desarrollo a futuro. Bastante de eso tiene relación con que el elemento S.H.I.E.L.D. no tenga relevancia. Tiene importancia y tiempo, pero la organización casi no existe y su desarrollo no genera más que guiños al resto de películas que están en preparación.

Bastante de eso se debe a que la historia toma como decisión presentar la negativa de Stark a formar parte de la Iniciativa de los Vengadores, situació con la que uno sabe perfectamente cómo terminará la historia. Esa situación además fomenta en uno de los principales personajes desaprovechados: Nick Fury. Si bien su tiempo en pantalla es escaso, la insatisfacción se genera por una trascendencia escasa y un Samuel L. Jackson que da la impresión de estar al borde de soltar un motherfucker. Aún no hemos visto al verdadero Fury en pantalla.

Pero esos son simples detalles a la hora de compararlos con quizás la mayor debilidad en el ámbito de los personajes: el desarrollo de los villanos. La primera parte de la película es sólida, interesante y todo lo que uno espera. Gran parte de eso se debe a que el personaje de Ivan Vanko (al que nunca se le dice Whiplash, por cierto) parte bien desarrollado. Con la primera escena, nos muestran a un personaje que no cae en el esquema del típico maléfico unidimensional en búsqueda de su venganza.

https://i1.wp.com/farm1.static.flickr.com/74/4556483409_0f3984d9ab_o.jpg

Pero a medida que avanza el metraje, las primeras intenciones quedan en nada, el personaje es reducido a un territorio plano, el amor por su mascota queda sin sustento y el buen aporte de Mickey Rourke a la larga no es aprovechado. Y esa situación es una lástima, pues el quiebre se genera en el momento que conoce al otro antagonista: Justin Hammer, la competencia de Tony Stark reducido al ámbito de un bufón ineficaz. Y desperdiciar a Sam Rockwell es un crimen. A partir de ahí, nos presentan una situación que hace un paralelo con la situación de cautivero de Tony Stark en la primera. Pero no está bien desarrollado.

Así, el encuentro entre ambos villanos comienza a marcar el inicio del segundo acto: el gran problema y quiebre de la película. A partir de ese momento la película comienza a trastrabillear cortesía de un ritmo que baja de forma considera y que no tiene nada que ver con la sólida primera parte. Para peor, en dicho acto  sucede el momento Jump the Shark, o Nuke the Fridge, de la película. ¿Qué un ruso con pinta de mendigo se cree su propia armadura? Okey, se los compró. Pero aquí la fantasía es tan grande, que la secuencia sobra. Es más,  y en comparación, la rápida creación de la Mark III en la primera película es un simple detalle.

En ese ámbito, Iron Man 2 comienza a dejar en evidencia cómo la preocupación por generar las semillas de los próximos proyectos de Marvel Studios mermó las líneas de argumento de los personajes, pues aquí no es necesario concluir. Por eso existe un sentimiento de un constante continuará. Aunque como propuesta no debería ser un problema, la situación deja a esta secuela cojeando y termina eclipsando lo bueno.

https://i1.wp.com/farm5.static.flickr.com/4067/4536235487_a73328bd2d_o.jpg

Pero más allá de los problemas de personajes y ritmo, Iron Man 2 tiene bastantes puntos positivos que alejan a la película del campo del epic fail. Pese a que la estructura del guión es endeble, cada una de sus secuencias tienen una razón de ser más allá de si estamos o no de acuerdo de su inclusión o exclusión de temáticas. Los diálogos mantienen además el atractivo tono liviano de la primera película. Aunque Tony Stark es lo que eleva todo el show, Jon Favreau en la dirección se ha pulido en el campo de las secuencias de acción. Pese a que no es satisfactoria y es ineficaz a la hora de dar cuenta del hype que la acompaña, la película es una delicia visual para disfrutar.

Cada secuencia de efectos visuales digitales está manejada a la perfección por la gente de Industrial Light & Magic. A grandes rasgos, son tres grandes secuencias de acción que sirven para sacar los ojos de sus cavidades oculares de pura impresión. En especial la última batalla: alrededor de 25 minutos de puro hierro y plomo por los aires que vuelven a levantar la película. Son una maravilla que además no son pura paraferlania, pues la película logra mantener inclusive a la secuencia más pirotécnica centrada en los personajes.

Aunque en términos de música no existe todavía una identidad propia que valide el trabajo orquestado, la utilización de las canciones de AC/DC suplen dicha carencia dándole fuerza a las secuencias en las que son incluidas y uno queda poco menos que exigiendo una mayor utilización. Ese tipo de exigencias quedan rebotando durante toda la película y traducen la reacción que genera esta película. Quizás el sentimiento de negatividad está marcado por las dos secuencias finales de la película pre-créditos, las cuales no aprovechan la instancia para elevar el hype de cara a los futuros proyectos y que son una mala conclusión. Ambas escenas son planas como cierre y no sirven para agarrar la expectativa, marcando un contraste demasiado grande con el modo en que concluyó la primera película. Aunque influye la decisión de presentar la película sin la secuencia post-créditos, pero el público general no tendrá que preocuparse pues sí estará disponible a partir del estreno en salas. Lo que es un alivio para los que especulábamos que no sucedería así.

https://i0.wp.com/farm3.static.flickr.com/2503/4522303711_290644cbc6_o.jpg

Iron Man 2 a la larga es de dulce y agraz. Aunque tiene elementos técnicos superiores, escenas de acción mejor desarrolladas, un tono liviano que se mantiene y un Tony Stark al extremo, cortesía de un Robert Downey Jr. que se adueña de la película, también existen elementos que juegan en contra de la experiencia. Los múltiples personajes opacados, sin mayor desarrollo o de lleno desaprovechados, despiertan mis primeras dudas  en torno al manejo que tendrán en el proyecto de The Avengers. De lo que sucede aquí al festival del cameo, estamos a un paso. A eso debemos sumar un segundo acto  flojo en ritmo, marcado por una secuencia demasiado increíble y que cuesta comprar por mucho que a futuro agregarán a un Dios a este universo.

Por eso como casi todo producto del hype, falla en dar cuenta del ambiente que ha generado. En el campo de los superhéroes no es The Dark Knight o ni siquiera Iron Man pero tampoco es Spider-Man 3. El foco aquí queda a medias en el sobrevuelo, en un episodio que se preocupa más para lo que se vendrá a futuro que de cerrar sus propias propuestas. Si me lo piden aclarar, el término no es defraudado, ya que aquí no existe mucho espacio para el aburrimiento (pese al segundo acto). La palabra correcta es insatisfacción. Aunque el problema radica en que generalmente la situación de quedar con gusto a poco es peor que un fallo épico, porque uno queda marcado más por todo lo que no se concretó. Y eso sí es una lástima.

https://salondelmal.files.wordpress.com/2008/07/mini-me.jpghttps://salondelmal.files.wordpress.com/2008/07/mini-me.jpghttps://salondelmal.files.wordpress.com/2008/07/mini-me.jpg

5 Epic Win/ 4.5 Win / 4 Buena /3.5 A la segura/ 3. Aceptable
2.5 Regular / 2 En Riesgo / 1.5 Mala / 1 Fail / 0.5 Epic Fail

Anuncios

One thought

  1. estoy de acuerdo con la critica dr. malo tanto tuvo cosas buenas como cosas ke no fueron tan malas pero simplemente perdieron un pokillo pero si es aseptable lo bueno eske no esperabab una maravilla solo lo regular

Los comentarios están cerrados.