Para muchos no es sorpresa mi apego por todo lo que es realizado por Marko Zaror y el director Ernesto Díaz Espinoza. Mi desprecio por el cine intelectualoide que se hace habitualmente en este país, salvo por algunas honrosas excepciones, es grande. Hace que mis gónadas maléficas expelen testosterona y quieran destruir todo lo shuper a su paso. Pero lo que hacen los realizadores de Kiltro y MirageMan, para la creación de un buen cine de género por este lado del mundo, se agradece. Tiene corazón, alma y un objetivo que no sale del tono que cada película tiene y requiere.

Quizás su primera incursión en el terreno patadaenelhocístico tiene sólo un par de secuencias memorables – aquel gol de chilena recordarán – pero la aventura del primer superhéroe chileno tiene, si es que realmente existe, todo mi maléfico afecto ya que es una película con más corazón que la más parafernalica de las superproducciones de capas. A continuación encontrarán el avance de su siguiente apuesta, Mandrill, estrenado en Twitch.

Yo ya pude ver la película y mi opinión se resume en que esto es realmente la raja. Realmente le luce bonito, al dejar de lado la factura más artesa de Mirageman, y da justo en el blanco con el tono de una historia de venganza, amor destructivo, patadas giratorias y saltos mortales increíbles que desafían la fuerza de la gravedad, en un tributo kitch setentero que realmente funciona de lujo. Si quieren revisar más detalles del único imperdible del cine chileno para el 2010, revisen lo que ya fue disparado en la Zona.