Con tanto vampiro mamón dando vuelta, tanto en la pantalla grande como en la chica, creo que no estaría mal recordar una de las mejores secuencias del cine de vampiros. Y no por el nivel de sangre, si no por el modo en que se desarrolla la secuencia. Near Dark (1987), que en su momento fue eclipsada por Lost Boys, fue dirigida por Kathryn Bigelow (The Hurt Locker, Point Break) y en esta secuencia vemos cómo una banda de vampiros le demuestra a su más reciente adquisión (Adrian Pasdar) lo fácil que es matar. ¿Cómo lo hacen?, dirigiéndose al bar más cercano en donde ni siquiera la sangría más potente podría igualar el destilado de hemoglobina por el que van los chupasangres comandados por Lance Henriksen y un realmente inspirado Bill Paxton.

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