The Flash Rebirth, la miniserie a cargo de Geoff Johns y Ethan Van Sciver, marca un hito interesante en el panorama actual de la movida editorial de las dos grandes. Tras el regreso de Barry Allen, el mismo velocista escarlata elevado a categoría de icono por una de las muertes más significativas de todos los tiempos (y mantenerse muerto, cosa no menor), la situación de este renacimiento presentaba un escenario en el que la utilización del personaje debe validarse tanto o más que el regreso de Hal Jordan, realizado por este mismo equipo en Green Lantern Rebirth. El legado en Flash es un factor importante que, con este regreso, representa una movida que a más de alguno patea en el estómago, considerando la popularidad de Wally West. Más allá de si el retorno es necesario o no, las fichas expuestas en The Flash Rebirth esbozan una historia que perfectamente podría validarse por si misma.

La principal virtud, como el defecto de esta historia, radica en la actualización necesaria de un personaje tildado masivamente como anticuado y que respondía a sensibilidades de antaño. En medio de este regreso, Geoff Johns propone una reinterpretación de los orígenes de Allen – en donde su padre asesinó a su madre – agregando una nueva capa a su labor como detective científico y su búsqueda incansable de justicia («No puedo llegar tarde nuevamente»). Johns utiliza los elementos que mejor funcionan en el personaje, tratando de reactualizarlos para las nuevas audiencias. El arte de Van Sciver, por otro lado, es lo que más brilla al representar, a través de la velocidad, las diferentes personalidades. La forma de interactuar con la velocidad es distinta en cada uno de los velocistas y, con ello, logra dar un enfoque propio a la narrativa.

Regresar a la vida y ser considerado un santo por todo el resto de la comunidad heroica, celebraciones incluidas, escenifica un personaje que se siente ausente, fuera de su lugar, y que no comparte tanta santificación,  quizás como respuesta a las impresiones del fandom que claman por sacrilegio al revivirlo. Esas dudas están presentes en la historia, marcando una situación bastante interesante ya que perfectamente podrían haber tratado de alejarse de las grandes interrogantes que representa un regreso como este.

Este primer número es, en síntesis, una revisión del historial, en medio de la mencionada actualización, mientras el resto de personajes sirven para escenificar los diversos puntos de vista existentes en torno a esta situación. Wally West, su sucesor y actual Flash, en cada viñeta se presenta totalmente desganado. A sabiendas que ya no tiene nada que hacer, luego del regreso de una figura que siempre lo ha eclipsado y que, más encima, debe confrontar la realidad de las responsabilidades. Es como si quisieran refregar la idea constante de que Wally fue el primero en lograr exitosamente confrontar el legado en uno de los personajes importantes del Universo DC, pero debe encontrar su camino.

Por otro lado, el revivido Bart Allen refleja los pensamientos de todos aquellos que creen que el regreso de su abuelo es una afrenta (Él regresó, ¿Qué es lo que realmente sacrificó?), retrocediendo tanto al personaje que se olvida que su apellido es Allen y existe un legado propio en su nombre. A pesar de ese tipo de situaciones, Johns es hábil a la hora de presentar los diferentes puntos de vista, incluida la siempre positiva mirada de Jay, y enlazarlos en una historia que hace eco del panorama que debe enfrentar una historia como esta.

Por esta misma situación, la acción está bastante ausente del número a expensas de momentos que instalan varias interrogantes. Desde la recuperación de diversos Rogues que se prepararán para los enfrentamientos con Allen, hasta los misterios que confrontarán a futuro incluyendo un quiebre de lo que todos entendemos por la Speed Force. Así, Johns logra presentar el escenario de forma exitosa, en especial en la reunión de Jordan y Barry, dos caras de misma moneda del renacimiento.

Así, mientras Keystone City se prepara para celebrar el regreso de Barry Allen a lo grande nos recuerdan que el mundo no es el mismo. Entre tanta tecnología, celulares y mensajes de texto instantáneos, un hombre de su velocidad se encuentra a destiempo. En ese sentido, las diferentes miradas de lo que es justicia y villanía instalan un escenario que perfectamente pueden instalar el conflicto entre el más sereno Wally, con todo y su relación con los Rogues, y el «santo» Allen que probablemente comenzará a demostrar que no lo es tanto, en su intolerancia a la injusticia.

«The Flash Rebirth» es una historia que debe enfrentar un escenario como pocos. Y en eso, los misterios e interrogantes logran pavimentar la situación a futuro de forma bastante exitosa. Johns logra esbozar una reinvención de Allen con un par de situaciones que pueden comenzar a cambiar la idea de «añejo» que tanto ronda en aquellos que ni siquiera intentan dar una oportunidad a la historia, claro que ello lleva a que los detalles cuajen «a la fuerza» en el gran esquema.

Mientras el arte de Van Sciver es un imperdible, la gran fortaleza de este renacimiento radica en las posibilidades del misterio esbozado, la forma en que está contada la historia, la relación del personaje con el resto, el probable vuelco de la idea de santo, y lo que representa la muerte del Black Flash. Esa idea del «Algo cambio, Barry no debía haber regresado y ahora pagará el precio» es bastante atractiva. Y esa sigue siendo la principal fortaleza de esta historia. A medida que avance la trama, el requerimiento de una justificación sólida para el regreso crecerá. Y ojalá dicho misterio, lo sea.

5 pensamientos

  1. Me gustó bastante este Rebirth… y lo que más llama la atencion son las interrogantes que plante, tiene razon Doc.. ansioso por el siguiente…

    Existen tie-in en este evento DC?

    Mi teoría (no muy posible jeje) es que…[spoiler]Creo que Barry volvio para reemplazar al Black Flash… que aparte no se que es lo que le pasó[/spoiler]

    Buen review doc

  2. interesante, aunque tenia la ilusion q apareciera como black lantern, eso si habria estado de puta madre.
    igual buena que volviera, porque era un muy buen personaje. lo mejor aun es que volvio de mano de geoff jhons

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