En un escenario ideal, todas las películas animadas desarrollarían sus personajes en pro de la historia, en vez de aplicar en la usanza de beneficiar el chiste fácil. Lamentablemente, ese mundo no existe y generalmente uno se encuentra con las habituales propuestas con personajes que pesan menos que un paquete de papas fritas. Ese es, a grandes rasgos, el caso de Monsters vs Aliens, aunque no debería sorprender ya que desde siempre fue dado a conocer que la película apuntaría a sacar el máximo provecho a la tecnología 3D. En ese sentido, eso no quita que la película sea entretenida. De hecho, lo es. Pero existe tanta fijación por el aspecto visual, que a la larga la única forma de ver la película… debiese ser en las salas que utilizan dicha tecnología.

En general, Monsters vs Aliens es una mezcla de mucho guiño pop, factor habitual de las películas animadas de Dreamworks, en donde afloran elementos que fácilmente podrían dejar con un signo de interrogación a los regalones de la casa (Por ejemplo, desde Encuentros Cercanos a Mars Attack). Y aunque uno podría pensar que este es un pseudo homenaje a las películas de ciencia ficción, queda más relegado al campo de la sucesión de gags utilizando personajes típicos de las cintas cincuenteras de cine B. En medio de ello, el clásico camino de aprendizaje presente en las habituales películas infantiles norteamericanas, en esta ocasión no es el principal motor (Al menos, en apariencia). Eso dejémoslo a la tecnología.

Así, nos presentan a Susan, la típica mujer que sueña con el evento, que culturalmente y religosamente se le ha inculcado, más importante de su vida: su boda. El momento en donde estará con su príncipe azul y vivirá feliz para comer mucha perdiz. Claro que todo, absolutamente todo eso, queda someramente sugerido en la película, ya que en general solo nos avisan que ese día llegó. Lamentablemente, un meteorito se estrella sobre su cabeza, readecuando su estructura molecular, convirtiéndola en una gigantesca fémina – Una de «50 pies de altura» – y todo el plan matrimonial se va a las pailas. Tras ello, es confinada por una secreta agencia ultra secreta que es parte de una conspiración para ocultar la verdad al hombre común: los monstruos existen.

Sin embargo, ese no es el verdadero peligro ya que el meteorito contiene una destructiva sustancia que atrae la mirada de un maléfico alienígena destructor de mundos llamado Galaxhar, que hará todo para adueñarse del elemento que se encuentra al interior de Susan. Las fuerzas armadas, comandadas por un Presidente muy Bush, solo encuentran un plan para detener al villano: activar al grupo de monstruos como pseudo grupo heroico con el objetivo único de detener la destrucción bajo la promesa de libertad. En medio de eso, junto al resto de bicharracos monstrueriles, Susan comienza a encontrar la independencia batallando las fuerzas extraterrestres, mientras se da cuenta que ha sido sometida por los deseos de un novio al que solo le importa su carrera.

A pesar que la base de la historia es bastante atractiva, el desarrollo de cada elemento queda superficialmente tratado, y opacado, por los chistes de siempre, que funcionan pero se olvidan rápidamente. Ahí tenemos personajes como el eslabón perdido y un científico loco que se transforma en cucaracha, muy en la onda de ‘La Mosca’, que comienzan y terminan sin mayor evolución. Por el contrario, BOB es una masa adiposa jaleosa sin cerebro que se roba la película en base a intervenciones dignas de todas las películas con marca Dreamworks Animation, desde Shrek a Madagascar 2. A ellos le suman Insectosaurio, que a más de alguno le recordará la oruga de Bichos, y Galaxar, el típico villano que busca recrear, a su imagen y semejanza, su mundo perfecto.

Tal como queda claro en películas como «Viaje al Centro de la Tierra en 3d», toda la experiencia es hábilmente potenciada por la experticia técnica de sacarle jugo a la tecnología, dejando su historia al servicio de lo visual (Y no al revés). En otras circunstancias la propuesta de Monsters vs Aliens pierde bastante de su gracia al enfrentarse a un mundo plano, en cines tradicionales, en donde los defectos deben quedar mucho más claros. En 3D, la película engatuza con su tonalidad y la habilidad de crear cada elemento con profundidad. Sin ello, es uno más del montón.

Los 30 minutos iniciales de Monsters vs Aliens son entretenidos. Poco a poco el asunto se va diluyendo, en medio de su monótona historia, solo para regresar en la gran secuencia final que presenta una batalla al interior de la nave madre extraterrestre. Repito, la gran gracia de la película es en 3D.  A la larga, con Monsters vs Aliens vale la pena pagar los pesos de la entrada en 3D o, mejor aun, tratar de buscar los típicos descuentos disponibles para abaratar el costo, en base a si uno quiere experimentar la potencia tecnológica y la forma en que cada elemento está visualmente construido para buscar solamente los «WOOW».

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6 pensamientos

  1. Sali del cine con los ojos bien abiertos y la mandibula desgastada de la risa… aque admito que no supera a Monsters Inc. es una de las peliculas mas entretenidas que he visto en mi vida

  2. Dreamworks es sinónimo de chiste fácil. Solo la veré por la cuestión técnica sin esperar mucho de ella.

  3. Los 80 regresaron y en forma de AlienvsMonsters XD. Puede que sea para niños pero fui a la funcion y habia mas adultos que niños, ya que todas las referencias y chistes son remebrando el cine Freak. Bien simple pero genial.

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