El terror actual norteamericano es deficiente, fome, trillado, predecible y, generalmente, realizado para explicar hasta el más mínimo detalle. Por ello, larga vida a oriente. Chinos, japoneses, coreanos, tailandeses, vietnamitas, camboyanas y demás. Donde el terror no busca el sentido o lógica. Donde las secuencias se van al porcino, sin necesidad de temer a que el público reaccione mal. Todo porque están, simplemente, cagados de la mente. Takashi Miike es un claro exponente de ello y, aunque existen varias películas más desquiciadas en su filmografía (Gozu, por ejemplo), la secuencia de tortura de Audition (Ôdishon, 1999) saca aplausos.

El video viene con explicación, arruinando completamente el momento, digno de gringos.

Bonus Track: La lengua de Ichi The Killer

MALinks: