La primera sensación al terminar los créditos de Mirageman, dirigida por Ernesto Díaz, la primera película de superhéroes del cine chileno, es de total satisfacción. Sin duda el vengador azulado tiene más corazón que la mayoría de las películas gringas de este género, porque a diferencia de las que son sólo una carcaza insípida vendida por los efectos visuales, Mirageman transmite un aura que atrapa al espectador a pesar de la factura artesanal con la que está producida.

Este es un gran salto para la dupla Zaror/Díaz (Kiltro), porque mientras la película de artemarciales fue un experimento, la cinta heroica brilla como una gran apuesta que se gana su lugar debido al coraje con el que está hecha. Con el corazón de un verdadero héroe que no necesita artilugios. Donde lo suyo es la realidad.

Así, Mirageman aborda la transformación de un sujeto normal en un héroe, en medio de una situación totalmente factible. La historia comienza con Maco, un joven esforzado que se encuentra de la nada con un asalto. Sin mirar atrás, solo con un turbio recuerdo que marcó de sangre su historia familiar, se involucra utilizando sus técnicas patada-en-el-hocísticas para rescatar a una periodista (Maria Elena Sweet), enfundado con la máscara de uno de los delincuentes. Ella, totalmente “agradecida”, comenzará a difundir la historia del héroe encapuchado en los medios de comunicación.

Mientras Chile tiene un héroe al cual aplaudir, Maco no tiene motivos para vanagloriarse. Lo suyo fue una reacción intuitiva provocada por la tragedia que llevó a sus padres a la tumba y a su hermano (Ariel Mateluna) a una institución mental. Cuando este último comienza a reaccionar de su estado luego de la divulgación de la historia heroica, Maco comienza su travesía para transformarse en el referente que ayudará a su hermano.

Enfundado en un traje artesanal, mítico banano adornado por la bandera chilena incluida, se dirige a las calles de Santiago – en su segunda misión – para enfrentar a la escoria criminal. Aunque su incursión es exitosa, el héroe es objeto de burlas por su particular opción encapuchada. De ahí en más es claro para Maco que necesita un traje que haga justicia con su noble misión. Necesita transformarse en Mirageman.

La historia desde ese momento toma una fuerza tan grande que atrapa al espectador, sin dar aliento, hasta la cortina de créditos que cierra tras el mítico final. Si bien su factura propende a que se evidencie su presupuesto reducido, situación que nace en la búsqueda de su director de llevar todo cámara en mano, estos se olvidan con el montaje de esta entretenida historia que da en el blanco con mas de una crítica a nuestra sociedad. Los ganchos a la chilenidad existen por montones, son reconocibles e identificables, haciendo que esto no se sienta forzado como algo copiado en los increíbles modelos foráneos.

Marko Zaror no tiene nada que envidiarle a un héroe de acción gringo u oriental. Pese a que no tiene casi ningún parlamento, su interpretación se forja en la impotencia. Así, se nota que ha progresado en su dominio de la transmisión de sentimientos con los gestos. Quizás, lo esencial que debe poseer un héroe de acción. El resto del elenco se siente cómodo, en especial la Mane Sweet quién está perfecta en su rol. Los villanos cabrones, aunque caricaturizados, aparecen lo justo y necesario como para no desteñir.

Mirageman cuenta con unos momentos kitchs muy locos, ensalzados por el gran logro de la música setentera que lo acompaña durante sus misiones. Muchos son los detalles que dan el color necesario para agarrarle cariño a la producción. Imperdible es el ayudante de nuestro héroe (Pseudo-Robin), quizás el personaje más entrañable. En ese sentido, si bien la campaña viral de la película atrapó por las risotadas, esta no hace justicia al producto final.

Aunque saca risas naturales, la fuerza de Mirageman está en lograr balancear esas situaciones con la oscura senda sin suerte del chileno común y corriente. El mismo que siente una gran incapacidad frente a lo que sucede en una sociedad dominada por la calaña. Donde transformarse en un héroe no es la senda idealizada que uno cree.

Las loas se quedan cortas para agradecer el trabajo realizado por el equipo de la película, quienes deben estar orgullos por consolidar su apuesta por la diversidad de lo que se puede producir en Chile. Ojalá recaude 100 millones de millones dólares y más, porque esto merece ser vista en la pantalla grande. Así que ya saben, preparen sus mascaras azules. Es tiempo de la Miragemania.

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5 Epic Win/ 4.5 Win / 4 Buena / 3.5 A la Segura
3 Aceptable / 2.5 Regular
2 En Riesgo / 1.5 Mala / 1 Fail / 0.5 Epic Fail

2 pensamientos

  1. Aunque los camarografos como que tenian un insipiente parkinson en tomas que no requerian moverse mucho, me gusto como lo mesclaron todo armando la chapa que identifica la peli.

    Ademas los momentos como cuando se va a dedo en el camión de la basura eran para recagarse de la risa. O el loco del SeudoRobin que me dijeron que habla igual en la realidad! xD y yo que queria darle un Altazor por mandarse el papel del año jajaja.

    Me encontré con algo que no estaba esperando, porque me tincaba algo como Kiltro. Esta buena la Miragemania, que hagan la II para tener la primera saga chilena… porque nica cuento las “volver al paseo ahumada” o “cementerio pal’pito” como sagas, hahahahaha!

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