El truco más grande que el diablo ha cometido, es convencer al mundo que él no existe.

Sé que por lo general, las malditas escenas congregan situaciones más asociadas a las películas de terror. Sin embargo, eso no impide que además puedan recuperarse aquellos momentos WTF, finales grandiosos (como en este casos) o alguna muerte digna de ser recordada. Al grano, porque «Los Sospechos de Siempre» es, quizás, la más grandiosa película basada en una mentira. Dirigida por Brian Singer, sus minutos finales revelan la verdadera identidad del personaje de Kevin Spacey, en una escena clásica que así como eso… no desapareció. Obviamente, si la tenemos aquí:

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