Los fans son una masa que puede cometer actos impredecibles. Quizás el más brutal de todos ha sido capturado en la adaptación de la novela de Stephen King: Misery. Una de las más dolorosas experiencias que se ha visto en pantalla, sin necesidad de usar el porno-gore. Claro que en esos tiempos, ni existía. El clímax de la escena es sin igual. La deschafetada Annie Wilkes (Kathy Bates) «cuida» a su escritor favorito, que sufrió un accidente automovilístico, a la espera que termine la última novela de la saga de la cual se ha vuelto adicta. Luego que Paul Sheldon (James Caan), intentase escapar de esta «prisión»… la vieja loca le hará sentir el error. ¿Hay Dolor?. Claro que lo hay.
A fin de cuentas, es para mejor.