El negocio de adaptar a las obras de Stephen King sigue en boga. Aunque en los últimos años aquella tendencia explotó más que nunca, con decenas de proyectos manteniéndose en carpeta hasta el día de hoy, solo un puñado de realizaciones han realmente valido la pena. Por el contrario, la mayoría solo se ha quedado en las superficies de cada propuesta, con más de un resultado llegando a ser nefasto.

Es cosa de recordar, por ejemplo, lo que fue el reciente remake de Cementerio de Animales o la vilipendiada adaptación de La Torre Oscura. Y aunque hay gente que las disfrutó, no se puede ocultar que la segunda parte de It y la adaptación de Doctor Sueño no estuvieron a la altura de las películas con las que conectaban.

En ese contexto, la adaptación de The Stand, basada en la extensa y popular novela apocalíptica del rey del terror, se encuentra en un punto medio más positivo que negativo. Aunque queda a mitad de camino en su intento de ser algo realmente memorable desde el primer capítulo, a raíz de una decisión artística que estructura su relato de forma no lineal, su factura la eleva muy por sobre la media.

Asimismo, inevitablemente su propuesta también choca con el hecho de que esta es una obra pandemica sobre una gripe mortal que está siendo estrenada justo en un contexto en el que el mundo confronta los peligros de un virus descontrolado ante autoridades ineficientes. De ahí que no es fácil recomendarla, especialmente para aquellos ahogados por el contexto actual, por mucho que sea una obra de ficción atractiva por el propio tenor de la batalla entre el bien y el mal presente en la obra de King.

En ese sentido, y tomando como base a los primeros episodios que fueron puestos a disposición de la prensa, lo más relevante a destacar es que el equipo comandado por el director Josh Boone (The New Mutants) y el showrunner Benjamin Cavell (Justified, Homeland) tomó la decisión consciente de estructurar la historia de una forma no lineal, a diferencia de la propia novela y la primera adaptación de cuatro episodios que se hizo en la década de los noventas.

En este caso, la historia va hacia adelante y atrás en el tiempo, inclusive antes de iniciada la pandemia del Capitán Trips, para profundizar en las vidas de los sobrevivientes que definirán a un mundo en el que gran parte de la humanidad murió a raíz de esta enfermedad altamente contagiosa. Aquello permite definir bien a los personajes, especialmente en secundarios como el incel Harold Lauder (Owen Teague), probablemente el más definido de todos, pero también le resta sorpresas al propio desenvolvimiento de la historia.

En el primer capítulo también damos un salto al futuro para ver cómo está la situación cinco meses de la destrucción. Es decir, rápidamente vemos cómo comienza a reformarse la sociedad en la zona libre de Boulder, el lugar que reúne a las fuerzas convocadas por la madre Abigail (Whoopi Goldberg). En el camino, esos momentos se intervalan con lo que estaba pasando antes de la catástrofe y lo que comienza a ocurrir una vez que la gente comienza a morir por millones alrededor de los pocos inmunes que están a salvo.

De ahí que Abigail, al igual que el malvado Randall Flagg (Alexander Skarsgård), queda absolutamente relegada en los primeros episodios. Ambos personajes, claves para el nudo central de la historia, aparecen a cuentagotas, instalándose poco a poco una vez que ya son parte de las visiones de aquellos que son convocados a elegir el bando del bien o trasladarse hasta Las Vegas para impulsar a un nuevo estado corrupto para la humanidad.

De todas formas hay que destacar que en la propuesta de The Stand, como debe ser, están presentes las interrogantes sobre la humanidad, especialmente en base a su capacidad para hacer el bien y el mal, explorando bastante los grises para que no sea un aburrido entorno de blanco y negro. Es ahí en donde está lo mejor de la serie, ya que ninguno de los personajes principales es completamente bueno ni completamente malvado, inclusive aquellos que están destinados a caer bajo el encanto de Flagg.

Al mismo tiempo, esta nueva adaptación es mucho más grande que la miniserie noventera, tanto en la puesta en escena como los recovecos que explora su narrativa. Con 10 episodios a su disposición, en esta ocasión está la posibilidad de dar cabida a personajes que antes no fueron tomados en cuenta, como es el caso de la acaudalada mujer de Nueva York interpretada por Heather Graham, quien aparece en el segundo episodio y que a grandes rasgos sirve para dejar en claro que no todos están preparados para el post-apocalipsis.

Pero la médula de The Stand, tal como la obra original, está marcada por la interrogante de si la humanidad puede rearmarse tras todas las virtudes y comodidades que brinda la sociedad tecnológica-capitalista que nos marca hasta el día de hoy. La misma que, encarnada por Flagg, puede volver para seducir a aquellos que no podrían sentirse a gusto en este nuevo mundo más simple al que apela el bien.

En el camino, gran parte de las caracterizaciones principales funcionan, inclusive aquellas que tienen algunos cambios respecto al canon, pero inevitablemente solo algunos son los que florecen en el nuevo entorno. Otros, como es el caso del Stu Redman interpretado por James Marsden, se mantienen encapsulados en su postura estoica para confrontar, tal como lo indica el término The Stand en inglés, al mal que impulsó la pandemia y quiere reclamar la victoria final.

En la raya final, The Stand puede ser considerada una mucho mejor adaptación que la versión previa, lo que tampoco era tan difícil considerando sus restricciones presupuestarias, pero inevitablemente no se siente del todo completa desde el comienzo. Pero al menos estos primeros capítulos de la miniserie son auspiciosos y el resto de episodios que se estrenarán durante 2021 pueden entregar la sustancia faltante. Esa es mi esperanza al menos, aún con la promesa promocional de que incluirá un cierre, y un nuevo final, escrito por el propio Stephen King. Los resultados de eso previo no anticiparlos.

The Stand estrenó su primer episodio el 17 de diciembre en Estados Unidos y llegó a Latinoamérica a partir de enero a través de la plataforma de streaming Starz Play.

Publicado en Mouse

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