Lo mejor de ‘La maldición de Bly Manor’ es que en ningún momento busca replicar a ‘La maldición de Hill House’. De hecho, ni siquiera califica como un cover.

Aquello puede desencajar a algunos de sus espectadores, especialmente a quienes busquen toparse otra vez con una dinámica enfocada en una construcción siniestra y objetos que cobran vida en la oscuridad, pero véanla teniendo algo en claro: esta nueva serie amparada por el director Mike Flanagan (Doctor Sueño, Hill House) toca otro tipo de teclas para recuperar a un terror gótico tan clásico como el de las mansiones.

De partida, ‘La Maldición de Bly Manor’ es una serie limitada que se cocina a fuego lento, lo que le permite crear una propuesta particularmente diferente a lo que pueden toparse en sus pantallas.

Eso no solo se da en términos de su puesta en escena cinematográfica, en torno a la belleza de una hermosa casa en medio de la tranquilidad campestre, sino que también en la propia construcción de un relato que recupera el concepto de los fantasmas como almas en pena.

Lo último inevitablemente tiene relación con la otra fuerza de su propuesta, ya que las almas en pena surgen por las carencias de los humanos en vida. Cada uno de los personajes que pululan en la mansión Bly está marcado por un profundo sentimiento de vacío que no se puede llenar tan fácilmente. Y asociado al remordimiento, aquello simplemente no se superará.

Todo da pie a una gran historia situada en un escenario hermoso y que va revelando nuevos elementos a cada paso, inclusive en los minutos finales de sus nueve episodios.

De ese modo arma una propuesta que probablemente no cuaja del mismo modo que ‘Hill House’, pero avanza a través de un llamativo relato fracturado en el tiempo. En primera instancia este puede desorientar, pero a la larga termina entregando todas las respuestas necesarias.

Otra vuelta de tuerca

La Maldición de Bly Manor’ a grandes rasgos es un viaje tétrico que nos traslada a diferentes momentos de la familia al centro de su historia, y de la propia mansión, para escarbar en aquellos que rondan el lugar, tanto en la vida como en la muerte.

La base de todo es “The Turn of the Screw“, una novela de Henry James publicada en 1898 – también es conocida como “Otra vuelta de tuerca” – que es adaptada para contar la historia de una joven profesora estadounidense (Victoria Pedretti) que, en busca de nuevos horizontes en el Reino Unido, es contratada en 1987 por Henry Wingrave (Henry Thomas), un inglés asociado a la monarquía, para ser la institutriz de sus sobrinos huérfanos.

El trabajo implica cuidar y enseñar a niños, quienes viven en la bella casa de campo familiar bajo el resguardo de tres trabajadores que se preocupan de cocinar, limpiar y cuidar los jardínes. Lo otro relevante. obviamente siendo esta una historia de fantasmas, es que los niños también se quedaron sin guardiana tras el suicidio de una institutriz contratada previamente.

El lugar en cuestión es la mansión Bly, en donde la mujer rápidamente comienza a ver la aparición de un misterioso hombre y diversos efectos prácticos son utilizados para generar inquietud ante las penumbras. Al mismo tiempo, el comportamiento extraño de los niños sale a relucir mientras desentraman los misterios de aquellos que vivieron en el lugar.

También es importante mencionar que los propios realizadores revelaron que la serie se inspiraría en otras historias de Henry James, particularmente “El Rincón Feliz” y “ La leyenda de ciertas ropas antiguas”, por lo que el relato se fragmenta notablemente a través de múltiples personajes, para dar cabida a esos relatos que se terminan cohesionando al principal.

Con todo lo anterior en cuenta, y remarcando que la fotografía de esta producción está al más alto nivel, la propuesta de ‘La Maldición de Bly Manor’ sale a relucir mucho más por el factor humano que profundiza a lo largo de sus nueve episodios.

Ahí está el notable trabajo de Pedretti, a quien ya vimos en “La Maldición de Hill House‘, para retratar a una mujer profundamente quebrada por una experiencia previa, pero también destaca T’Nia Miller, quien interpreta a la encantadora ama de llaves de Bly. Sus actuaciones son sólidas y ambos personajes están al centro de los secretos más cautivantes de la temporada.

Dichos misterios son un punto aparte. Probablemente se debió a que estaba muy atento a cada elemento en pantalla, o inconscientemente estaba alerta para cada posible revelación, a raíz de lo que fue mi experiencia con ‘Hill House’, pero hubo dos vuelcos clave que anticipe de inmediato. Sin embargo, y he aquí lo importante, aquello no me molestó para nada.

El camino recorrido en la mayoría de sus episodios, que profundizan inclusive en personajes que al comienzo solo tienen una mera mención, fue enriquecedor y no me hizo falta ser pillado desprevenido, como a la mayoría nos sucedió con el quinto episodio de ‘Hill House’. Más aún, hay un capítulo específico que explora el nudo central de la historia de la mansión y nada de lo presentado ahí lo pueden prever.

A la larga, cuando este cuento de fantasmas da paso a todas las historias humanas en juego, el viaje a la mansión Bly no solo vale la pena, sino que se transforma en una experiencia enriquecedora. Y eso es justamente lo que falta en una época en donde las propuestas que llegan a los streaming dejan de discutirse rápidamente.

La maldición de Bly Manor ya está disponible en Netflix.

Publicado en Mouse

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