Como suele suceder en lo que respecta a las adaptaciones de cómics, existe un contingente de la audiencia de la versión live-action de The Umbrella Academy que no quedó conforme con el traspaso. Esencialmente, aquellos que leyeron el cómic a propósito de la serie y lamentaron los múltiples cambios realizados.

Aunque no comparto del todo esa visión, ya que hace rato no espero los traspasos al calco, la versión de Netflix es inexorablemente más tradicional que su extraña contraparte de las viñetas, restando a la historia tanto de la ciencia ficción deschavetada que posee en las páginas, como de los raros elementos adicionales que conforman a su mundo, incluidos extraterrestres, jefes cabeza de pescado, robots y máquinas extravagantes.

Tampoco ayudaba a esa situación que perfectamente todo podría haberse contado en menos episodios, saliendo del molde estructurado de los 10 por temporada.

Pero más allá de esas quejas, la adaptación igual funcionaba en base al foco que se decidió a recorrer, aunque siempre bajo la idea de que existía un potencial para sus personajes que no estaba aprovechando en esa primera tanda de episodios presentadas por el servicio de streaming, bajo el amparo de su showrunner Steve Blackman (Private Practice, Fargo Legion).

Ante ese desafío, su segunda temporada saca provecho a la experiencia ya obtenida, para concretar una historia que tiene mejor ritmo, sacando provecho a su elenco y las interacciones de los Hargreaves.

Volver al Futuro

Tras los sucesos previamente vistos, en la que sus personajes viajaban en el tiempo tras no lograr impedir la destrucción apocalíptica causada por una de los suyos, la segunda temporada tira toda la carne a la parrilla en sus primeros minutos. No solo los Hargreaves son transportados a comienzos de la década de 1960, sino que también son lanzados a años diferentes, lo que da pie a experiencias completamente diferentes para cada uno.

Allison, sin la posibilidad de hablar, se involucra en el movimiento por los derechos civiles, mientras que Klaus saca partido a su personalidad estrafalaria, y la ayuda del fantasmagórico Ben, para convertirse en el líder de un culto. La clave, sin embargo, es que ninguno podrá tener una vida nueva alejada de ese futuro apocalíptico, ya que desde el comienzo se tantea que su mera presencia ha dado pie a algo peor.

A través de los ojos de “Cinco”, vemos cómo el fin del mundo se adelantó a 1963, ya que el colapso atómico entre Estados Unidos y la Unión Soviética – generado por causas desconocidas – destruye al mundo y a la propia Umbrella Academy. De ahí que “Cinco” tiene que reunir a toda la familia para dar con el origen del nuevo apocalipsis, batallar contra las intrigas al interior de la Comisión que protege el flujo del tiempo y enfrentarse al dilema: ¿Van a abandonar su nueva vida en el pasado?

Situada en noviembre de 1963, uno de los elementos clave de toda la temporada tiene relación con la inminente muerte de JFK, lo que permite que la serie reluzca por el contexto histórico o el trabajo de recreación pop de aquella época. Pero la gran gracia de los nuevos episodios está en los personajes, ya que estos son profundizados de mucho mejor forma, especialmente en lo que concierne a sus carencias.

También hay que considerar que eso se da por que sacan provecho al contexto de la nueva historia, en donde los Hargreaves se han apartado en diversos momentos de la ciudad de Dallas para proliferar por su propia cuenta. Ya sea si eso los lleva a vivir en una constante depresión, como sucede con Luther, o a olvidarse del mal que causaron, como pasa con Vanya.

Dicho mejor foco también permite que, una vez que inevitablemente comienzan a reunirse, su nexo disfuncional como familia está mejor trabajado. Obviamente estos héroes están destinados a cargar con pesadas mochilas personales, debido a la forma en que fueron criados, pero también se acoplan de mejor forma.

Sin entrar en spoilers, hay algunas secuencias en donde estos deben trabajar en tándems, ya sea en aspectos cotidianos o de la propia misión para salvar al mundo, lo que permite que las personalidades de cada uno reluzcan. Por otro lado, los que ya se robaban la atención en la primera temporada, están aún mejor en estos nuevos episodios. Tanto Klaus como “Cinco” siguen siendo las mejores piezas de este equipo de superhéroes con problemas-

Con todo lo anterior en cuenta, inclusive la nueva temporada se permite ser un poco más extraña que la anterior, introduciendo finalmente a un personaje de los cómics que parecía inconcebible de ser incorporado o adentrarse más al funcionamiento de la Comisión y los alcances espacio-temporales de lo que está en juego, incluidos nuevos asesinos enviados a eliminar a la Umbrella Academy.

A la larga, este segundo ciclo de capítulos refleja lo mejor que puede lograr una adaptación cuando da con su propio rumbo, lo que lamentablemente ha estado ausente en otras adaptaciones de Netflix.

Al mismo tiempo, aunque aún hay espacio para mejorar, la serie ahora tiene mucho más claro lo que quiere sacar a la luz y es eso lo que permite que su propuesta esté mejor cohesionada. Eso es lo que finalmente queda para destacar, ya que a pesar de que hay mejores series, no hay ninguna otra como The Umbrella Academy.

Publicada en Mouse

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