En manos de otro director, Joker podría haber sido una obra maestra. Pero como todo está a cargo de Todd Phillips, cuya carrera ha estado ligada a comedias poco memorables, inevitablemente queda sobre la mesa lo derivativa que es su propuesta.

Claro, el responsable de Road Trip, Old School, Starsky & Hutch, Due Date y la trilogía de The Hangover no tiene las armas para salir al ataque por cuenta propia, por lo que no tiene empacho para literalmente imitar páginas completas del libro de Martin Scorsese, pasando por el cedazo elementos de películas como Taxi Driver y El Rey de la Comedia, para sustentar sus cimientos. Y para ardor de los más cinéfilos que podrían ofenderse con que una película basada en cómics haga eso, la jugada le funciona muy bien a Phillips.

Pero también es cierto que esa situación establece a una obra que no brilla precisamente por la originalidad y he ahí el gran debate de fondo en esta producción.Si bien aquello podría ser tomada por lo llamativo de la copia de personajes, elementos visuales, de la trama o que, de bravucones, utilicen al actor más emblemático que colaboró con Scorsese en esa época, siempre hay algo que le falta para quedarse en las cotas más altas que esta producción logra alcanzar.

Para algunos, que recién vieron El Rey de la Comedia en 2019 o simplemente no la han visto, todo lo que plantea hasta podría ser considerado como algo nuevo. Sin embargo, cualquiera que haya visto los clásicos de Scorsese notarán la réplica y, en términos de cómics, existen aproximaciones mucho más redondas a la hora de plantear un posible origen para un villano que es mejor que no lo tenga.

Todo eso representa la chaucha que le falta para el peso, pues todo lo demás es sólido. Más aún, Joker es una buena película y llega a relucir al ser comparada con otras producciones del género que no arriesgan nada y que son creada a la segura, en un cine de airbags cada vez menos trascendente y seriado.

Al mismo tiempo, el trabajo cinematográfico llega a ser un verdadero festín más allá de las propias falencias a las que Phillips simplemente no está capacitado para hacerles el quite, como es el manejo de ciertos elementos de ensoñación excesiva que intentan pasar gato por liebre, mientras que la música funciona muy bien para crear el sentimiento de desapego e incomodidad que explora constantemente esta versión del villano que es conocido en los cómics como el príncipe payaso del crimen. O, más apropiado tomando la inspiración Scorsese, aquí es el rey del crimen

Pero lo realmente fenomenal de Joker, lo que la eleva tres escalones más arriba, es la interpretación de Joaquin Phoenix, quien da vida a un hombre fragmentado que poco a poco se va metiendo más y más en el agujero del conejo para nunca más salir de ahí. Y lo que existe allá en el fondo, es un negro absoluto, la carencia total de luz, para dar vida por primera vez una criatura realmente terrorífica con la que nadie debiese empatizar.

En Joker, toda su historia gira en torno a Arthur Fleck (Joaquin Phoenix), un payaso que trabaja en actos sin importancia y que sueña con ser un comediante de stand-up como su ídolo: el presentador televisivo Murray Franklin (Robert De Niro). Pero su vida no es precisamente un arcoiris, ya que tiene un pasado psiquiátrico clínico que trata con visitas periódicas a una visitadora social, mientras cuida a su madre, desea muchas cosas que simplemente no tiene y día a día es abrumado por lo que confronta en una Gotham conformada de pura suciedad que está a punto de explotar socialmente por la desigualdad económica. Él simplemente cree que no existe, que nadie lo nota, y por ende el chiste final podría ser que su muerte tenga un mayor significado que su vida.

El guión de Joker, co-escrito por Phillips y Scott Silver (The Fighter) se toma un montón de tiempo para establecer los quiebres de Fleck, la carencial total de empatía o la disrupción que representa en contraposición contra todo lo que rodea. No se ríe de las mismas cosas que la gente, sus carcajadas surgen en momentos inapropiados y fantasea con ser algo para lo que simplemente no está capacitado, ya que está desligado de la sociedad. No está en sintonía, simplemente es una anomalía.

Esa clase de factores deconstruyen certeramente lo que comienza a suceder una vez que Fleck comienza a solicitar que sea llamado bajo el nombre del Joker, que es un denostativo que crea Murray para mofarse de alguien que simplemente no hace reír. Y es que si bien Phoenix es un globo aerostático que eleva todo a las alturas, la película también tiene la particularidad de entender muy bien al personaje de los cómics, instalando como alguien que es un chiste que el resto de la sociedad simplemente no puede entender.

Aún así, cuando más se desliga de los cómics, mejor funciona Joker. De hecho, cuando más se acerca al canon de Batman, es cuando deja un mal sabor. Lo bueno es que todo lo demás compensa muy bien la idea de seguir la ruta un antisocial de verdad, una mezcla entre Travis Bickle y Rupert Pupkin, que de forma indirecta da pie a un movimiento payaso del que no forma parte, ni tampoco entiende, pero que gradualmente lanza un verdadero tortazo de payaso contra todo el statu-quo de una ciudad que se hunde.

Las grietas emocionales que logra profundizar Joaquin Phoenix en pantalla ponen en un segundo plano a algunos elementos abordados de forma bastante superficial, especialmente en lo que políticamente quieren expresar, pero a la larga la gran broma termina siendo disruptiva y completamente apropiada para el personaje que aquí adaptaron.

Es decir, en una película sin héroes, y en donde el villano es el foco, el único enemigo es celebrar aquello que está mal. Por eso cualquier condena hacia el contenido de esta película, o lo que eventualmente podría inspirar, no tiene sentido, ya que lo único que importa es que contaran bien un cuento del Joker. Y eso es precisamente lo que hacen aquí, usando las bases de inspiración Scorsese, más allá de las fotocopias.

http://mouse.latercera.com/joker-cine-pelicula-critica/

Publicado en Mouse

One thought

  1. Buena reseña, cuando la vi el día del estreno pensé la misma huea: “Pudo ser una joya dirigida por un hueón pro como Fincher”.

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