La saga de John Wick desde el comienzo ha estado influenciada por el cine asiático de acción para crear su propio ritmo de notables peleas que concatenan golpes, patadas y disparos sin parar ante oleadas incontables de enemigos. Es algo que han hecho en la senda de las antiguas películas de wuxia, que son el punto de origen para todo lo que se ha hecho, pero que no se olvida de lo que posteriormente realizaron leyendas como Bruce Lee, Jackie Chan o Jet Li para diversificar el lenguaje del cine de artes marciales.

Lo notable es que John Wick tampoco ha dejado atrás a la reinvención con pistolas del cine de John Woo o las contrapartes modernas de sagas como Ong Bak y The Raid. Toda esa tradición la nutre, la impulsa y le da el combustible para su majestuosa propuesta bruta de este ronin.

Sus coreografías de combate, desplegando a las artes marciales como una secuencia de baile que agrega pistolas y machetes, han elevado al asesino interpretado por Keanu Reeves como uno de los más grandes héroes de acción de la actualidad. Una verdadera máquina de matar que condensa toda una tradición asiática y que la reinventa bajo las reglas occidentales. Eso ha dado como resultado a una escalada de soberbias propuestas que tienen a John Wick 3 como el exponente más pulido, su nueva guinda de la torta.

La historia de John Wick 3 comienza inmediatamente después de los sucesos de la película anterior. Si en la primera “Baba Yaga” despertó de su letargo para clamar venganza contra aquellos que le robaron y asesinaron al perro que le recordaba a su esposa muerta, en la segunda fue convocado a volver a sus viejas andanzas, solo para resistirse y terminar asesinando a uno de los líderes de la orden de asesinos que controlan al mundo desde las sombras.

De aquí que la acción no tarda en comenzar, ya que tras ser excomulgado de la sociedad de asesinos, y perder todo acceso a los beneficios de ese mundo, tiene tras su pista a toda una horda de asesinos tras su pistas. Con las secuelas de la película anterior aún mermando su desempeño físico, John Wick utiliza su última hora antes de la cacería para intentar recomponerse, pero no pasa mucho tiempo antes de que los asesinos lo alcancen para clamar la millonaria recompensa.

Lo que sigue a continuación es un impresionante y brutal despliegue físico en coreografías de acción de primer nivel que entregan novedosas formas para ejecutar enemigos. John Wick se vuelve así el más letal de los compositores y, al mismo tiempo, dirige su propia orquesta para concretar una sinfonía letal que utiliza todas sus extremidades como instrumento, pero también todo lo que tiene a su alcance para que su compás no se detenga.

Por momentos, la seguidilla de micro-batallas rememora a las viejas películas de Jackie Chan, especialmente en términos de la desventaja de enfrentar a múltiples enemigos en donde todo se transforma en un arma. Pero también recuerda instancias de The Raid, aunque su gracia es que no se queda solo en beber de sus influencias.

John Wick 3 habitualmente hace cosas nuevas, encuentra otras formas para despecharse enemigos, generando sonrisas de satisfacción ante la notable ejecución de violencia que lleva a que esta película permanentemente deje una fresca sensación. Es decir, por cada secuencia de persecución en motos “sin cortes” al estilo de la majestuosa pelea dentro del auto en The Raid 2, “Baba Yaga”  utiliza a caballos, perros y destruye pupilas. La sangre corre, los huesos se quiebran y el asesino deja a su paso un legado marcado por las más impresionantes peleas del último tiempo en una producción hollywoodense.

Otra de las ventajas de esta nueva entrega radica en que no solo se queda en la acción o la creación de notables escenarios de batalla, sino que también da más rienda suelta a la mitología de su sociedad de asesinos. El aspecto de santuario de hoteles, las redes de asesinos que inclusive llegan a los vagabundos o la forma en que todo se replica en otras partes del mundo, como la notable secuencia en Casablanca, impulsan y dan un atractivo mayor a la historia en donde John Wick tiene que luchar contra aquello que lo creó y que ahora presenta a un Adjudicador que viene a cobrar la cabeza de John Wick y las deudas que dejó la ayuda que previamente recibió.

El rol de Halle Berry, por ejemplo, es el de una asesina que tiene una cuenta pendiente con John Wick, pero su despliegue de acción también sirve de ejemplo para demostrar cómo los realizadores logran que sus coreografías se sobrepongan inclusive a la inexperiencia de sus actores. El hecho de que la actriz termine convertida en una máquina de matar creíble solo solventa lo claro que tienen la película los realizadores.

Obviamente las peleas de John Wick 3 quitan el aire al borde de la asfixia, provocando que decaiga una vez que pone pausa a la hora de viajar en busca del “Rey de los Asesinos”, pero eso termina dando un poco lo mismo una vez que la película vuelve a apretar el acelerador para explorar otro tipo de enfrentamientos que dejan más que saciados en una historia que respondé por qué John sigue peleando pese a tener todo en contra.

Parte de ese atractivo también radica en cómo esta película recupera a una estrella del cine B noventero como Mark Dacascos para situarlo como líder de su propio equipo de letales asesinos, que incluyen a Yayan Ruhian y Cecep Arif Rahman, estrellas de The Raid 2. Todo su arco de historia va sembrando poco a poco las bases del inevitable enfrentamiento final 1 a 1 que John Wick 2 prefirió no concretar y que aquí aprovechan cabalmente.

Como cierre de trilogía, esta película lleva al siguiente nivel todo lo que se hizo previamente, para dar como resultado a algo que condensa en su máxima expresión lo que sus realizadores, comandados por el director Chad Stahelski, siempre quisieron hacer.

Mal que mal, a lo largo de las últimas décadas, en Hollywood han incorporado elementos que han sido impulsados por el cine asiático, pero nunca se habían nutrido tan bien como lo hace John Wick. Keanu Reeves tuvo sus dosis en el pasado con The Matrix, mientras que la industria se llevó a John Woo para darnos Contracara (Face/Off), pero es este asesino el que ha cosechado de mejor forma sus frutos para fermentarlos como un brebaje que tiene su sabor propio.

John Wick 3 es sin duda la mejor “película asiática” de Hollywood, pero también es su propia cosa y su fuente de ideas parece inagotable a la hora de crear nuevos pasos de baile en sus coreografías. Por eso la promesa de más películas en esta saga es bienvenida, porque película a película han elevado la vara y hasta ahora no dan señales de quedarse sin ideas. Esa es la muerte definitiva de una película, pero especialmente también lo es para una película de acción. Y a este paso, John Wick se está ganando cabalmente la inmortalidad.

Review publicada en Mouse

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