Mother es una película que es mejor ver sin conocer ningún detalle. Tengan eso en cuenta a la hora de leer a continuación.


Hágase la luz y la luz se hizo.

Esa frase, instalada en el corazón de la concepción judeocristiana sobre la creación, marcan a Mother, la nueva película de Darren Aronofsky y que da pie a una particular trilogía que conecta temáticamente con π (Pi, el orden del caos) y Noé.

La conexión no es algo al azar, ya que en el fondo de Mother, cuyo marketing la vendió como una producción de terror más tradicional, hay una clara alegoría la Biblia. Pero considerando la filmografía del director de Requiem Por un Sueño y Cisne Negro, ese símbolo es entregado con un garrote que por momentos cuesta tomar en serio, a pesar de ser llamativa por incluir hasta costilla y pecado original.

En la propuesta de Mother, nos presentan un hogar que desde las cenizas toma luz. En el medio de la historia está el personaje de Jennifer Lawrence, quien reconstruye la vivienda junto a su esposo (Javier Bardem), un escritor que volvió a este hogar que fue reducido a cenizas en el pasado. En ese escenario, la vida de ambos se lleva a cabo sin mayores incidentes hasta que aparece un hombre (Ed Harris) que es acogido en el hogar de la pareja, contaminando el lugar con su cigarro y que se emborracha en su primera noche en el lugar.

Él dueño del hogar, conmovido por la visita, lo ayuda mientras vemos al hombre en mal estado, junto al baño, con una herida en un costado de cuerpo. Al otro día aparece una mujer (Michelle Pfeiffer), la esposa del hombre y quien rápidamente causa conflictos, provocando un grave problema una vez que entra a la habitación del escritor y toca un extraño cristal que parece ser su fuente de inspiración. Llamémoslo un fruto prohibido.

La mujer reclama que ambos sean expulsados, pero el escritor no puede abandonar esta nueva atención. No pasa mucho tiempo antes de que lleguen los hijos de la pareja, enemistados entre sí, dando pie a que el hijo mayor (Domhnall Gleeson) asesine a su hermano (Brian Gleeson) por celos, reclamando una herencia que consideraba suya.

Los paralelos con la historia del Génesis no paran ahí, ni tampoco son sútiles, ya que el velorio del hijo del hombre da pie a que la casa sea invadida por visitantes, que llegan hasta el lugar y comienzan a ensuciar todo. Eso, hasta que la dueña de casa grita mientras un lavabo inunda todo el lugar.

Mother es una película cautivante, pero que probablemente genera anticuerpos por la forma en que su alegoría se desarrolla. Una vez que el escritor logra desbloquearse para escribir su nueva obra, la pareja logra concebir a un hijo en la habitación que sirve como representación del paraíso y el jardín del Edén.

Pero mientras el niño crece en el vientre de su madre, el éxito del texto del escritor – y la devoción insana que genera – convierte poco a poco todo en una pesadilla de notables lecturas sobre la influencia de la religión en el mundo y la forma en que la humanidad ha destruido a la pacha mama.

Ese es, en definitiva, el rol de Jennifer Lawrence, la madre tierra relacionada directamente con el creador y que es violada por la presencia humana que se vuelve fanática, destruye todo y en definitiva es protagonista absoluto de la pasión del pequeño niño, entregado a las manos de gente que protagoniza uno de los momentos más impactantes de esta película.

Al mismo tiempo, Javier Bardem interpreta la otra cara de la moneda, en esta historia que también aborda las crisis creativas, la obsesión y las trabas que la fama pone en la iluminación. El entregar a un hijo, en este caso, es al mismo tiempo un aborto creativo. Pero Mother no es tan inteligente como Barton Fink al tratar este tipo de temas en base a su alegoría.

La nueva película de Aronofsky de todas formas se las ingenia para tener un punto de vista claro sobre los temas que busca abordar en su base teológica y no se queda corto a la hora de representar los simbolismos de una historia que literalmente detona una vez que el petróleo entra en juego.

En esa ruta, Mother se transforma más en una experiencia que invita a sufrir, una propuesta que ataca a los sentidos y las convicciones, con una propuesta fuerte sobre el rol de los seres humanos en La Tierra.

Eso la transforma en una película que hay que ver, especialmente por el coraje que implica haberla realizado bajo el amparo de Hollywood, con todo y estrellas. Por eso da un poco lo mismo si la terminan considerando pretenciosa, que es el calificativo más torpe a la hora de calificar una propuesta como esta. No pretende ser más de lo que es.

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4 thoughts

  1. La película me parecio muy caótica, no tanto por lo que muestra sino por como esta filmada y los temas que toca son hasta cierto punto rebuscados. Igual es una buena película fuera de lo tradicional, de las que te hacen pensar.

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