En términos de Steven Spielberg, soy más Tiburón que ET. Pero eso no quita que reconozca la relevancia de su clásico que esta semana conmemora 30 años desde su estreno en Estados Unidos, que multiplica las lágrimas desde hace décadas y que es cuestionada de demasiado mamona por algunos. Los mismos que mean fuera del tiesto.

Igual reconozco que ET no es una película con la que rayé la papa en mi infancia. De hecho, nunca me voló la cabeza. Además, considerando las películas más reconocidas del director, es una de las que menos veces me he repetido. Hasta creo que le he dado play más veces a Hook, aunque probablemente eso algo de lo que no estoy precisamente orgulloso.

Pero hablar de ET, es hablar de una de las escenas más icónicas y memorables del cine, de otras tantas que también dejan marcado como aquella de las ranas, de un Spielberg que aborda el crecer en un entorno de perdida, de suburbios que no son la cara bonita idílica de siempre que marcaba a las producciones familiares de la época y de dejar lagrimear el ojo, porque hoy nada de malo en eso, cuando en pantalal existe verdadero corazón puesto en el medio.

Es una historia de niños perdidos por el divorcio en el mundo de los ochentas, pero que al mismo tiempo se encuentran al protegerse entre si. De un extraterrestre que definitivamente no está preparado para vivir en La Tierra con tanta incomunicación, cercado por autoridades adultas malditas dando la cacha y que sólo quiere regresar a su casa. Todo esto marcado con los problemas de tolerancia vistos desde la perspectiva de un niño, en una película a la que le das un significado cuando eras cabro chico y otro totalmente diferente cuando la revisas una vez que estás peludo, pero cuya esencia sigue siendo la misma.

Al mismo tiempo es una maravilla técnica para la época con los efectos prácticos y con una criatura que toma vida de forma convincente no sólo por la premisa, sus gestos y trabajo de titeretería, sino también al entrar en interacción con uno de las actuaciones más memorables de un niño en la historia de Hollywood a partir del trabajo de Henry Thomas. El desarrollo que logra la historia con toda la premisa que rodea a esta amistad y su descubrimiento, también gana impulso por el trabajo de John Williams, quien escribió joyita tras joyita en la música original.

ET quizás no sea mi película de Spielberg favorita, pero es un verdadero clásico que «siempre estará ahí» y que cuenta con secuencias que aún hoy me siguen estremeciendo, porque en ningún momento te intentan vender la pomada artificialmente con esta historia de un niño cuyo mejor amigo es una criatura con poderes medio mágicos del espacio exterior, con la que concreta una conexión más allá de lo normal y que quedó abandonado a merced de peligros que para nosotros son cosas cotidianas, son el pan de cada día y a las que realmente no le damos mayor vuelta.

Si esperan nota, no creo que sea necesaria. Ya sacaré alguna escala ingeniosa, o quizás no, pero si no la han visto, véanla al toque

7 pensamientos

  1. La historia de aquel que vino del cielo, hizo milagros, curó física y emocionalmente, murió, resucitó y regresó al firmamento… Siempre lo llevarémos en el corazón.

    Gran, gran película.

  2. yo prefiero mil veces ET a no se, las que hace ahora Spielberg. Especialmente cosas como War Horse

  3. John Williams es dios, la música de la escena de la luna sigue emocionando cada vez que la escucho

    Y todo lo que sucede desde que arrancan, uf, la raja. que bueno que el blurey va a venir ese cambio de los guakitokis

  4. La primera película con la que lloré a moco tendido cuando era niño. Una película que llevo en el corazon. Una obra maestra. Inmortal.

  5. Gasté la imagen del VHS viéndola todos, todos los días después de llegar de la escuela y almorzar.

  6. La ví por primera vez a los 7 añitos. Fue la primer película que me llevaron a ver al cine. Años me pasé tarareando en mi cabeza la melodía de John Williams (MAESTRO). Esta es la película que inició todo mi fanatismo por el cine, y más precisamente por la ciencia ficción y la fantasía. Diez años después volvía a repetirse la magia con Jurassic Park, pero esa es otra historia. Hoy cada vez que me preguntan «cuál es tu pelicula favorita», no dudo en decir «E.T. y Jurassic Park». Mi niñéz y mi adolescencia en ambas joyitas.
    Te quiero E.T.!!!

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