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El asunto es así. El viernes pasado, en esas típicas movidas de las corporaciones, The Walt Disney Studios se quedó sin su presidente, Dick Cook. El ejecutivo dio a conocer en una carta que dejaba el cargo, pero también aparecieron las versiones no oficiales que hablaban que todo se trataba de un despido encubierto. Todo por el mal desempeño de las películas del estudio en el último tiempo, especialmente los fracasos de los últimos 12 meses con proyectos tan olvidables como el remake de Race to Witch Mountain. Y por mucho que alguien tuviese que ver con la jugosa franquicia de Piratas del Caribe, los siete años en el puesto y los más de 38 en la compañía no importan un carajo cuando aparece un fracaso tras otro.

Precisamente, la consecuencia directa de este despido tiene que ver con la saga. Cuando apareció la primera película de Jack Sparrow y compañía, el presidente defendió la elección de Johnny Depp y ambos hicieron buenas migas. ¿Resultado?, Depp se enteró por el propio ex presidente de la situación y el panorama pirata ya comienza a ganarse sus rumores de desestabilización. Con Cook fuera del juego, el involucramiento de Depp es más complicado de lo que parece. Con la planeada cuarta entrega, el actor tiene un trato potencial que depende del guión. Y esta noticia de la salida, precisamente no lo tiene con el mejor humor en relación al proyecto toda vez que «existe una fisura, una grieta en mi entusiasmo por el momento... todo nació en esa oficina«. Ups.

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Así, se pone en duda el entusiasmo presentado por el actor durante el evento D23 de Disney, en donde apareció personificado de Sparrow, por lo que no falta el que sugiere que la situación ya no es tan paradisíaca. Incluso con un Spielberg en la misma onda, toda vez que Dick Cook sería la razón por la que se llevó su Dreamworks a una relación directa con el estudio del ratón Mickey.

Desde: LatinoReview

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