Hoy regresa lo que queda de la tercera temporada de Heroes, con el inicio del cuarto volumen: Fugitives. La serie, desde mi punto de vista, paulatinamente ha entrado en una vomitiva espiral falta de ideas innovadoras, con una serie de elementos que han mermado su calidad hasta niveles alarmantes. Heroes dejó de ser esa interesante apuesta de la primera temporada para convertirse en una trillada revisión de superhéroes que está, por ejemplo, copiando descaradamente a los X-Men. Luego de los virus mutantes, futuros alternativos deprimentes, sueros para supersoldados y demás guiños heroicos, todo promete iniciar la persecución masiva cortesía del gobierno norteamericano. ¿Mejorará la serie?, esa es la gran duda.

A pesar de que la historia sea similar y revisada hasta el hastío en otros medios, uno de los problemas más enfermantes del último volumen serie fue el pésimo desarrollo de los personajes. Qué son villanos, qué son héroes, que vuelven a ser villanos, que vuelven a ser héroes, que no son ni chicha ni limonada.  Las rutas que han seguido algunos personajes tienen poco y nada para ser rescatados, mientras otros son tan innecesarios que piden a gritos que una visita permanente al patio de los callados. Sus ‘cambios de corazón’ continuamente son tan anunciados, que una vez que suceden ya no representan sorpresa alguna. Peor aún, existen casos como el  de Nathan Petrelli (Adrian Pasdar) que para transformar sus motivaciones tienen una justificación sencillamente paupérrima y poco coherente, en especial en el último episodio del volumen 3.

Además, a pesar de todo el desvirtuamiento, el hecho de eliminar y usar de forma insípida a uno de los personajes más interesantes – Elle Bishop (Kristen Bell) – representa claramente las malas decisiones que constantemente se dieron en el equipo realizador, y que promovieron la baja de rating que sufrió el programa en esta última temporada. Aunque la serie se ha estado caracterizando por tener un sobrepoblamiento de personajes innecesarios, o otros que ya aburren, cada historia ha estado a la deriva alejando en grupo a este barco con inconsistencias e incoherencias que han hastiado con su constante y trillada visión de salvar al mundo. En ese sentido, aquello de mostrar que los personajes eran capaces tanto para lo bueno como para lo malo se transformó en un fallo continuo. Alargaron demasiado el chicle.

Queda esperar que con el cierre del deficiente tercer volumen, la nueva entrega de la serie se enfoque en desarrollar a los personajes por vertientes que no caigan en trillados elementos que permitan comparaciones con otros productos heroicos y se alejen de las incoherencias, ahora que finalmente los héroes deberán salvarse a si mismos.