Cuando Clint Eastwood anda de malas, es mejor no decirle ni pío. Por ello, es notable que, para el que será  probablemente su último trabajo actoral, eligiese interpretar a un veterano de la Guerra de Corea racista cuyo único amor es su Gran Torino del 72′: un vehículo que solo puede ser conducido por los elegidos por el gran man superior, el mismo que nos guía desde las alturas a todos los que tenemos indices de testosterona al doble de lo normal (Sí, somos el pináculo de la evolución).

Como el viejo Clint obviamente es un man, se transforma en un héroe aunque no lo quiere. Más encima, los desdichados pandilleros de siempre terminarán comiendo suela por el solo hecho de mirar su joyita. Al primer afiche que apareció ayer, ahora se une el primer sólido, maestro y prometedor primer trailer promocional. Esta película, para mí, se ha transformado rápidamente en un must see. Las secuencias con el gesto del disparo a los pobres pandilleros incautos, no tienen precio. Adelante Clint, hazme el día: